BIENESTAR SÉNIOR
A maiores, fomentando una vida activa
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En Ourense, un territorio definido por una demografía de avanzada edad y la dispersión geográfica, La Región ha puesto en marcha el programa “A Maiores”, una iniciativa impulsada por el diario ourensano diseñada como una herramienta para favorecer la inclusión de los mayores de 65 años a través de sesiones formativas y de convivencia con las que romper la brecha generacional y fomentar una mejor calidad de vida. Más allá de una serie de talleres, el proyecto ha operado bajo un enfoque integral desarrollando su primera fase desde octubre de 2024 y logrando revitalizar el tejido social de siete concellos ourensanos, alcanzando a más de 400 participantes que superan la edad de jubilación con el firme objetivo de convertirles en agentes activos, autónomos y plenamente conectados con la realidad actual.
El origen del proyecto “A Maiores” se sitúa en la observación de la creciente exclusión tecnológica que, en ocasiones, impide a los mayores acceder a servicios esenciales, dificultando así su comunicación con sus seres queridos y limitando su participación en los dinámicos cambios sociales. Consciente de su papel vertebrador en la provincia, La Región asumió la responsabilidad de poner en marcha este proyecto de largo alcance en colaboración con los concellos ourensanos.
Desde un primer momento, el programa arrancó bajo la premisa fundamental de que buena parte del bienestar del colectivo sénior reside en la capacidad de mantenerse autónomo, informado e integrado. Para ello, diseñaron una estrategia que integró la capacitación técnica con un soporte emocional constante, combatiendo la soledad no deseada y el sedentarismo como pilares esenciales de su actuación. Para incentivar este proceso de aprendizaje, los asistentes recibieron diversos obsequios, incluyendo chaquetas, sudaderas, libretas, bolígrafos y camisetas técnicas, además de formación en diferentes aspectos físicos e intelectuales.
Con la mirada puesta en este horizonte, el programa se desarrolló bajo una metodología pedagógica que priorizó siempre la cercanía, la paciencia y el respeto a los tiempos de aprendizaje, estructurándose a través de diversos ejes de acción. En el ámbito de la capacitación digital, que sumó 120 horas, los monitores trabajaron bajo la filosofía de que la tecnología es un medio y no un fin, creando entornos que favoreciesen el aprendizaje y eliminasen el miedo al dispositivo móvil. El objetivo fue que los mayores dominaran aplicaciones de mensajería, trámites bancarios básicos y herramientas como la aplicación móvil del Sergas.
Esta labor se complementó con 21 horas de talleres motivacionales, espacios de reflexión grupal para abordar la soledad no deseada, fomentar hábitos de vida saludables, nutrición, estimulación cognitiva y actividad física, reforzando la autoestima de los participantes. Además, el programa destacó por su dimensión intergeneracional, involucrando a más de 270 personas en actividades donde niños, adolescentes y mayores compartieron experiencias, poesía, música y baile.
El compromiso del programa con la información y la modernización también se tradujo en una vinculación directa con los servicios digitales del diario. Como resultado, se gestionaron más de 300 nuevas suscripciones gratuitas al quiosco digital durante seis meses y más de 200 suscripciones al periódico impreso durante un mes.
La propuesta formativa y lúdica de “A Maiores” cobró vida en O Carballiño, Ribadavia, Ourense, Celanova, San Cibrao das Viñas, Coles, Muíños y Lobeira, adaptándose a las necesidades de cada localidad.
En todos estos municipios se consolidó la capacitación digital, convirtiendo centros sociocomunitarios, casas de la cultura, centros Cemit y asociaciones vecinales en espacios donde el miedo a la pantalla se transformó en autonomía. Aprender a utilizar el teléfono móvil o desenvolverse en el entorno digital no solo supuso un logro técnico, sino una forma de reducir la brecha tecnológica.
Paralelamente, el programa desplegó una intensa labor motivacional. Los participantes asistieron a talleres de salud, nutrición y actividad física, concebidos no solo para mejorar los hábitos saludables, sino también para combatir el sedentarismo y la soledad.
La elección de espacios como el Vivero de Autoempleo de Coles o las sedes de asociaciones vecinales de San Cibrao das Viñas y O Couto permitió integrar el proyecto en la vida cotidiana de los mayores. Allí, la formación se convirtió también en una oportunidad para favorecer la socialización, permitiendo que muchas personas en situación de aislamiento encontrasen un punto de encuentro.
Con estos ingredientes, el balance de la iniciativa se resume en más de 400 vidas beneficiadas, demostrando que el compromiso con el bienestar es una herramienta eficaz para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
La clave del éxito territorial radicó en su capilaridad, llevando las actividades a los lugares de residencia de los participantes y superando así las dificultades de movilidad. Esta cercanía permitió adaptar las sesiones a la realidad de cada municipio, fortalecer la confianza entre participantes y monitores y reducir la distancia entre el medio rural y los núcleos urbanos.
Especial relevancia tuvieron las actividades intergeneracionales, que reunieron a niños, adolescentes y mayores para compartir experiencias, conocimientos y emociones. Con más de 270 participantes, estas iniciativas se convirtieron en un auténtico laboratorio de empatía.
A través de juegos, poesía y actividades creativas, los mayores compartieron su experiencia vital mientras los más jóvenes aportaban nuevas perspectivas, reforzando el respeto mutuo y el aprendizaje compartido.
Como recordaba el texto de Ánxel Fole utilizado durante el programa: "O tempo pasa como un río. Un río sen regreso. Os vellos saben que non hai volta atrás, pero as palabras que se queden no aire, quedan para sempre, como un eco que chega aos mozos".
El programa también puso el foco en las "Historias de Ourense", documentando 23 historias de vida de participantes que se convirtieron en protagonistas y referentes de sus localidades. Estos testimonios fueron difundidos a través de Telemiño y La Región, visibilizando trayectorias marcadas por la emigración, antiguos oficios tradicionales o la conservación del patrimonio cultural mediante cantares populares.
De este modo, “A Maiores” no solo ofreció formación y actividades de ocio, sino que también reconoció el valor de las personas mayores como guardianes de la memoria colectiva, fortaleciendo su papel dentro de la sociedad y contribuyendo a preservar la historia viva de la provincia de Ourense.
El éxito de “A Maiores”, además de en términos cuantitativos, también se puede medir a través de los testimonios de sus protagonistas. Así, en Celanova, la búsqueda de autonomía fue el eje central y Carmen González resumió el sentir de sus compañeros al señalar que la “necesidad de aprendizaje es el motor que nos permite seguir logrando metas personales día a día”.
Esta misma determinación se trasladó a Coles, donde el grupo de mayores destacó con entusiasmo que “las ganas de aprender no tienen edad”, transformando las aulas en espacios de descubrimiento constante.
La salud y la vitalidad marcaron el ritmo en San Cibrao das Viñas, donde, tras una de las sesiones de movilidad, Manuel Fernández destacó que “los ejercicios de bienestar nos han devuelto la energía y, sobre todo, la compañía que tanto necesitábamos”. Por su parte, en el barrio ourensano de O Couto, las jornadas intergeneracionales lograron unir mundos. Lucía Méndez, vecina del barrio, no dudó en afirmar tras un encuentro con jóvenes que este tipo de espacios son “vitales para romper la soledad y sentirnos parte activa del barrio otra vez”.
Paralelamente, en la Baixa Limia, el enfoque se desplazó hacia la agilidad mental. En Muiños, Antonio García compartió cómo las dinámicas para “activar la memoria al compartir nuestras historias de vida nos hace sentir más integrados y valorados por los más jóvenes”. Finalmente, en Lobeira, el cierre del ciclo dejó un balance cargado de emoción. Pilar Rodríguez, una de las participantes más activas, destacó la conexión generacional y que “descubrir las diferencias entre generaciones ha sido un regalo; aprender de los niños nos ha hecho sentirnos más jóvenes”.
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