El Obispado otorga seis medallas a fieles y parroquias de Ourense por compromiso con la Iglesia

III EDICIÓN

La entrega de las medallas a fieles y parroquias será el jueves 5 de noviembre en Celanova, con la presentación de la memoria de actividades de la Diócesis.

Auditorio Municipal de Celanova.
Auditorio Municipal de Celanova.

La Comisión diocesana para el Sostenimiento de la Iglesia ha emitido la resolución de la III Edición de las Medallas Pro Ecclesia Diocesana. Estos galardones reconocen la corresponsabilidad y el compromiso incondicional de personas físicas, asociaciones e instituciones que se han distinguido por su entrega en la gestión ordinaria o en proyectos concretos de la Iglesia local. El obispo de Ourense impondrá las medallas el próximo jueves 5 de noviembre a las 19:30 horas en el Auditorio Municipal de Celanova, en un acto enmarcado en la presentación de la memoria anual de actividades de la Diócesis.

En esta edición, los premios subrayan la importancia de quienes sostienen el día a día parroquial. Entre los galardonados destaca Antonio Zúñiga Mosquera, sacristán en San Vicente de Lobeira durante 80 años, quien compaginó esta vocación con su trabajo de zapatero y empleado de Fenosa, dedicándose especialmente a la capilla de Nuestra Señora do Viso. Ese mismo cuidado cotidiano es el que la Diócesis premia en Carmen Álvarez, Celsa Yáñez y Dolores Seoane, sacristanas en la unidad pastoral de Celanova, reconocidas no solo por el esmero en el mantenimiento de los templos, sino por su atención a los vecinos que atraviesan dificultades. Por su parte, en el ámbito litúrgico y cultural se reconoce al Coro de Entrimo, cuyos 22 miembros mantienen vivas composiciones tradicionales como los Gozos a San Roque en la Baixa Limia.

La medalla trasciende las fronteras gallegas para premiar a las parroquias alemanas de Santa Teresita del Niño Jesús y Corazón de María, en Bochum

El compromiso laical y social vertebra el resto de los galardones. En Celanova, se premia a las seglares Beatriz Mosquera, por su dedicación a la catequesis, y Delfina Vázquez, por su constante disponibilidad y cuidado de los sacerdotes. En Ribadavia, el reconocimiento es para Juan Bande Alonso, promotor desde 2017 de la Asociación Amigos do Patrimonio Relixioso, gracias a la cual se restauró el retablo mayor de Santo Domingo. En la ciudad de Ourense, la medalla distingue al matrimonio formado por María Luisa Álvarez y Enrique Martínez, feligreses de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, por su acompañamiento a familias y su labor solidaria con enfermos de cáncer.

La medalla trasciende las fronteras gallegas para premiar a las parroquias alemanas de Santa Teresita del Niño Jesús y Corazón de María, en Bochum. Ambas son reconocidas por su extraordinario testimonio de comunión de bienes tras donar a la parroquia de San Cibrao de O Carballiño un valioso equipamiento que incluye un órgano mecánico, un sagrario, cálices, relicarios y campanas.

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