Los ourensanos, sobre el apagón: “Foi o ruso ese, Putin”

COLAPSO ELÉCTRICO

La provincia se fue a negro y empresas, administración y comercio tuvieron que anticipar el cierre de sus negocios o volver al modelo tradicional de pago en efectivo.

Supermercado en Xinzo con gente agolpándose a la puerta para comprar alimentos.
Supermercado en Xinzo con gente agolpándose a la puerta para comprar alimentos.

Desde uno a otro punto de la provincia el apagón dejó entre sorprendidos y asustados a los ourensanos. Sin explicación aparente y por un periodo que se suponía de dos horas, pasaron el día pendientes de la reanudación de un servicio que no llegó, y a los lugares que lo hizo fue de forma intermitente. En la villa del Támega el apagón llegó puntual a las 12.30, comenzando a sonar las alarmas de los negocios por falta de electricidad. La falta de luz causó un caos inicial en el tráfico por la interrupción de los semáforos. Los dos supermercados más céntricos de Verín, ante la imposibilidad de cobrar a sus clientes, decidieron echar la persiana.

Las terrazas de la hostelería aguantaron el tirón y mantuvieron a sus clientes bien atendidos

Con el paso de los minutos, los verinenses comenzaron a poblar los principales viales, tratando de llamar en vano a familiares y amigos, y poniendo en común su sorpresa con el resto de vecinos. Así fue tanto en la praza García Barbón como en la praza do Concello, donde los propios trabajadores municipales salieron al exterior ante la imposibilidad de desempeñar su trabajo. Lo mismo ocurrió en la biblioteca municipal. Como el día era soleado, quién más y quién menos aprovechó para quedarse en las terrazas a tomar el sol. Algunos se aventuraron ya a elucubrar sobre qué motivos podía haber detrás del apagón generalizado, y el nombre de “o ruso ese, Putin” sobrevoló muchas conversaciones.

Al norte de la villa, el Hospital de Verín activó los generadores con el objetivo de interrumpir lo menos posible el normal funcionamiento de los servicios médicos. Las ventanillas de citas y admisiones, por contra, apagaron las luces para disuadir a las personas que se acercaron ante allí, ya que la falta de luz impidió acceder al historial clínico de los pacientes y gestionar las citas. En la entrada se recomendó a todos los que no tuviesen a alguien ingresado o esperasen un tratamiento urgente, que volviesen cuando se restableciese la normalidad.

Celanova

La angustia y la preocupación volvieron a hacer mella en la población celanovesa. La villa que se despertó con el rodaje de una nueva película en la plaza Maior se vio sacudida pasado el mediodía en su propia intrahistoria. El cierre de algunos negocios, empleados de brazos cruzados y cara de preocupación en las puertas recordaban, inevitablemente, a las situaciones vividas en la pandemia donde la villa de San Rodeado fue una de las zona cero con los casos de la residencia San Carlos.

En O Barco tres personas quedaron atrapadas en ascensores por lo que fue necesaria la intervención de Emergencias

“Supoño que me tocou, como o resto, pechar ata que se se arranxe esta avaría”, comentaba minutos antes se las 13.00 horas Lorena Selas, empresaria de hostelería que esperó a que los últimos clientes de la cafetería tomasen su café para bajar la persiana.

Comprando a oscuras.
Comprando a oscuras.

A escasos metros de allí, en el centro de salud, el teléfono no dejó de sonar. Sólo estaban averiadas algunas líneas y, el personal, en semi penumbra atendía con amabilidad a los usuarios que llamaban por teléfono para pedir cita.

La situación se repitió en el resto de calles, con negocios a medio gas y corrillos en todas partes. En una obra en el casco histórico, los obreros decidieron marcharse para casa. “Aqui Non facemos nada… na casa hai moito chollo na horta”, comentaban a su paso por la plaza Do Galo, donde los clientes seguian disfrutando de sus consumiciones.

Valdeorras

En O Barco la luz llegada a última hora de la tarde. Media hora antes se reunían el alcalde y el teniente de alcalde, Alfredo García y Aurentino Alonso, con agentes de la Policía Local, Guardia Civil y Policía Nacional, voluntarios de Protección Civil y responsable de Cruz Roja para realizar un seguimiento de la situación. Internet y la cobertura de telefóno hicieron acto de presencia de forma intermitente, causando más frustración que alivio entre los valdeorreses. Durante las horas de apagón hubo que rescatar a tres personas de los ascensores y a una cuarta que estaba en silla de ruedas y que quedó atrapada en su vivienda.

Reunión de coordinación en O Barco de Valdeorras.
Reunión de coordinación en O Barco de Valdeorras.

La Policía Local se desplazó por las pequeñas localidades de la comarca para avisar que en caso de cualquier incidencia se desplazaran hasta O Barco para informar a la propia Policía. A su vez, agentes de Guardia Civil y la propia Policía Local se organziaron para patrullar durante toda la noche.

A Limia

El apagón en Xinzo de Limia se ha vivido con cierta tranquilidad entre los vecinos. A pesar de la dificultad para circular debido a la falta de semáforos, no hubo problemas y el tráfico continuó con toda la normalidad posible.

Los establecimientos comerciales fueron cerrando sus puertas a medida que se prolongaba la situación, y, aprovechando el clima soleado y la temperatura agradable, las terrazas de los locales de hostelería atendieron a todos los que el apagón les impedía trabajar. Los pequeños comercios de alimentación se llenaron, aunque los supermercados dieron servicio gracias a la electricidad de generadores parte de la mañana. Otros locales sufrieron percances a la hora de cerrar, como varias farmacias, que se encontraron con dificultades al tener un cierre automático. Muchos vecinos se lamentaron del “pouco diñeiro que temos encima” y que “agora non hai onde pagar ca tarxeta nin onde quitar cartos”.

Contenido patrocinado

stats