Ourense cuenta con tres bienes protegidos bajo amenaza de ruina

CONSERVACIÓN HISTÓRICA

La Lista Roja de Hispania Nostra mantiene bajo amenaza crítica al monasterio de Melón, la Torre de Sande y la Torre de Torán, tres monumentos de Ourense atrapados entre el deterioro, la falta de fondos y las estrictas exigencias legales que impone la categoría de BIC

El monasterio de Santa María de Melón, la Torre de Sande y la Torre de Torán.
El monasterio de Santa María de Melón, la Torre de Sande y la Torre de Torán.

Tener la declaración de bien de interés cultural (BIC) concede la máxima protección legal sobre el papel, pero no garantiza por sí sola la conservación de los monumentos. Así lo constata la Lista Roja de Hispania Nostra, el inventario que documenta el patrimonio en riesgo y que ya suma 14 enclaves amenazados en la provincia. De ese listado crítico, tres inmuebles cuentan con el rango singular de BIC: el monasterio de Santa María de Melón, la Torre de Sande en Cartelle y la Torre de Torán en Taboadela.

El informe de la entidad detalla un deterioro grave y prolongado en los tres casos. En el monasterio de Melón, las obras de restauración quedaron paralizadas y el conjunto permanece en abandono total, con la maleza invadiendo el recinto y piezas históricas, como capiteles y fustes de columnas, amontonadas o diseminadas por el suelo. En Cartelle, la Torre de Sande arrastra una situación de desamparo desde su entrada en el registro en 2020. Atrapado en un complejo entramado de herencias que impide su cesión al Concello, el monumento amenaza con derrumbarse por una grieta de 15 centímetros en su muro principal, cuya precaria estabilidad depende actualmente del abrazo de una hiedra.

La situación de la Torre de Torán, en Taboadela, es todavía más precaria en lo material, aunque con un horizonte administrativo diferente. El informe técnico califica su estado de pésimo debido a la pérdida continuada de sillares sustraídos del enclave, la erosión climática y la vegetación invasiva que abre las juntas de los muros. Para frenar este colapso, el Concello formalizó la compra del monumento para acometer un proyecto de rehabilitación.

Cerco legal

La presencia de estos tres bienes en la Lista Roja refleja la distancia real entre las exigencias de la ley y la capacidad económica para cumplirlas. A diferencia de un inmueble común, en un BIC la demolición está prohibida incluso en ruina. Si el propietario no actúa por falta de fondos o abandono, se expone a sanciones ejemplares o a que la Administración intervenga de urgencia y le pase la factura íntegra. Esta carga legal, unida a la obligación de presentar proyectos técnicos de alto coste para cualquier arreglo, desborda a titulares privados y a pequeños municipios sin partidas presupuestarias específicas. La vía de salida existe, no obstante, como demuestra el convento do Bon Xesús de Trandeiras en Xinzo. Tras años de colapso, las obras de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil permitieron consolidar sus restos y trasladarlo a la Lista Verde de patrimonio recuperado.

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