La provincia de Ourense sobrepasó los 306.000 habitantes este 2025

RECUPERACIÓN DEMOGRÁFICA

La Feria de la Chinita, en el Campo da Feira.
La Feria de la Chinita, en el Campo da Feira.

La provincia de Ourense ha vuelto a crecer. Por tercer año consecutivo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) certifica un cambio de tendencia que parecía imposible hace apenas una década. Las cifras oficiales del padrón a 1 de enero de 2025 sitúan la población provincial en 305.765 habitantes, lo que supone un incremento de casi dos mil personas respecto al balance anterior. Este dato confirma la consolidación de la recuperación demográfica, registrando el mayor aumento poblacional en la provincia desde el año 1999.

Los datos ratifican una realidad que los avances trimestrales ya venían dibujando: Ourense comienza a ganarle la batalla a la despoblación gracias al bum migratorio y al freno de la emigración, factores que han logrado paliar una natalidad que se mantiene en mínimos históricos. La lectura positiva se refuerza al mirar por el retrovisor: desde 2011 se perdían más de mil vecinos al año, tocando fondo en 2014 con una merma de más de 4.400 personas en el padrón en solo 12 meses. Hoy, la realidad pulveriza aquellos “negros pronósticos” que condenaban al territorio a caer de la barrera psicológica de los 300.000 habitantes.

La marea demográfica positiva llega cada vez a más rincones de la geografía provincial. En esta nueva revisión del padrón, son 31 los municipios que han conseguido sumar habitantes, frente a los 60 que perdieron población y uno, Sarreaus, que se mantuvo igual. La capital lidera el repunte: Ourense ciudad recupera el pulso y logra situarse de nuevo por encima de los 105.000 habitantes (105.609), ganando 811 vecinos respecto al año anterior. Más allá de la ciudad, las grandes villas y cabeceras de comarca muestran músculo. O Carballiño crece hasta los 14.238 vecinos (+160) y Verín alcanza los 13.921 (+154). Barbadás sigue su ascenso imparable, rozando los 11.200 habitantes (11.192). Sin embargo, la noticia más esperanzadora reside en el rural profundo: concellos tradicionalmente castigados y con menor población de Galicia, como Larouco y A Teixeira, han logrado revertir la curva y ganar vecinos.

La inmigración se ha consolidado como el único motor demográfico de Ourense, registrando un saldo positivo histórico de 4.379 personas que permite sostener la población por encima ya los 306.000 habitantes. Este cambio estructural se apoya en un récord de 51.337 residentes extranjeros, que ya representan el 16,78% del total provincial. Entre ellos, la comunidad venezolana ejerce un liderazgo indiscutible con 11.042 vecinos, convirtiendo a Ourense en la provincia con mayor densidad de este colectivo en la Península (3,62%).

Mientras la conexión con Europa del Este se congela, el flujo latinoamericano se dispara con 1.794 llegadas de Venezuela y 840 de Colombia en el último año. A este fenómeno se suma la capacidad de retención interna: por quinto año consecutivo, el saldo con el resto de España es positivo (+519), revirtiendo la histórica fuga de residentes hacia otros territorios y duplicando las cifras totales de llegadas de 2019.

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