TRACTORADA EN OURENSE
Los tractores se retiran

La odisea del reparto en A Limia por las inundaciones de la borrasca Leonardo: “Hay que rescatar los paquetes”

INUNDACIONES

A Limia luce un sinfín de carteles de “Vía cortada” a lo ancho de la comarca. Esta dilatada lista sigue creciendo según se encadenan borrascas, dificultando la circulación entre núcleos.

La situación en Rairiz de Veiga

La estampa que presenta A Limia hacía décadas que no se veía. El agua ha tomado gran parte del territorio: la Lagoa de Antela ha resurgido y el río Limia discurre al límite de su capacidad.

La capa freática de la comarca está saturada, las fincas acumulan las precipitaciones hasta desbordar, inundando las vías aledañas. “Vía cortada” es la frase que se repite una y otra vez en las decenas de señales repartidas por toda la contorna. A pesar de ello, otras muchas sin señalizar sufren crecidas y descensos del agua rápidos, dependiendo de las horas que pase sin llover.

Esta problemática en los desplazamientos obliga a buscar rutas alternativas para llegar al destino deseado. Aunque algunos vecinos optan por medios alternativos para no coger el coche, los profesionales del sector del transporte no tienen más remedio que circular en sus furgonetas.

La carretera que une Rairiz de Veiga y Porqueira es uno de los puntos más afectados por las inundaciones. A orillas del Limia, la vía que debería unir O Toxal y A Saínza, vive días de inestabilidad. Aunque la mayor parte del tiempo se encuentra sumergida bajo el agua, hoy por la mañana una furgoneta de reparto intentó atravesarla: Mala idea.

Yanire, la joven repartidora intentó, cerca de las 11,30 horas, cruzar esta vía para realizar su ruta. Sandiás, Vilar de Santos, Rairiz de Veiga, Porqueira, Baltar o Trasmiras son algunos de los concellos que recorre, muchos de ellos gravemente afectados por las borrascas.

Cuando pasé no estaba la señal de vía cortada”, confesó cuando contaba su historia. “No había tanta agua como ahora, estaba mucho más baja”, dijo señalando al tramo anterior, que se sumergía con el paso de los minutos. “Cuando quise frenar, ya estaba en medio del agua y se me apagó el coche”.

Al final, consiguieron rescatar los paquetes.
Al final, consiguieron rescatar los paquetes. | Xesús Fariñas

Yanire volvió junto a su compañero a la furgoneta y empujándola marcha atrás consiguieron sacarla del agua. El motivo del esfuerzo: “Hay que rescatar los paquetes y entregarlos igual”, confesó la repartidora. “La furgoneta tiene pinta de que se va a quedar aquí hasta que venga un tractor o una grúa”.

“Me queda bastante de la ruta, asi que tocará seguir”, espetó. Allí, mojados hasta las rodillas, los repartidores consiguieron rescatar los paquetes y cambiarlos a otra furgoneta.

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