Ribadavia abrió su túnel del tiempo con la Festa da Istoria

37 EDICIÓN

La 37 Festa da Istoria disfrutó de su día grande y encara este domingo su último viaje al pasado de esta edición

El Gran Desfile Medieval sorprendió a los asistentes con una muestra de la diversidad de personajes y escenas que tomaron la villa.
El Gran Desfile Medieval sorprendió a los asistentes con una muestra de la diversidad de personajes y escenas que tomaron la villa. | Lucía Otero

Ribadavia dejó abierto este fin de semana un portal hacia el pasado por el que cruzaron caballeros, campesinos, juglares, miembros de la nobleza y otras figuras de época para vivir el día grande de la 37 Festa da Istoria.

El emblemático paisaje de la villa quedó envuelto en aires medievales desde el viernes 28, con la inauguración de un festejo que alcanzó ayer su jornada central. Desde primera hora, el mercado medieval recibió a visitantes dispuestos a dejar atrás las reglas del presente, para lo que primero tuvieron que superar un particular trámite: pasar por el Banco de la Alhóndiga e intercambiar el dinero actual por los tradicionales maravedíes. La mañana avanzó entre el bullicio de los puestos hasta que, a las 11,00 horas, llegó uno de los momentos más esperados de la jornada con el Gran Desfile da Istoria. La comitiva recorrió la calle Baixada ao Concello dejando a su paso estampas de otra época hasta llegar a la fachada del castillo. Allí, el Teatro da Istoria puso voz al pregón y dio paso al nombramiento de los Notables a las 11,45 horas.

Al filo del mediodía, el castillo abrió sus puertas y, tras media hora de preparativos, todo estuvo listo para el Gran Baile Medieval das Donas sen Cabaleiros da Istoria, que animó el escenario de la Praza Maior. Apenas hubo tiempo para detenerse después. A las 13,00 horas, el ajedrez viviente puso sobre el tablero una combinación de risas y tensión, mientras que desde Os Fornos partía el cortejo nupcial de la boda judía rumbo a la iglesia de Santa María da Oliveira. Y antes de que la mañana echase el cierre, todavía hubo espacio para el disputado Duelo de Cabaleiros. Después sí, a las 14,30 horas, llegó la pausa para el Xantar Medieval, previa reserva en la Madalena, aunque cada cual pudo elegir dónde sentarse a comer por los rincones de la villa.

La actividad continuó durante toda la tarde y no dio señales de agotamiento hasta bien entrada la noche. El VIII Certamen de Vestimenta Medieval, la Carrera de Pipotes, el Gran Torneo Medieval y la música del grupo folk A Roda fueron tomando el relevo, antes de que Ribadavia cerrase por unas horas su portal hacia el pasado para volver a abrirlo hoy.

De vuelta un día más

Las calles de la villa se despedirán este domingo de este homenaje a su pasado medieval después de tres días de celebración y de una inmersión en la historia con un formato diferente.

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