CULTURA EN RIBADAVIA
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CULTURA EN RIBADAVIA
Quince jóvenes de España, Francia, Italia y México comparten estos días calles, actividades y experiencias en Ribadavia en el Campo de Voluntariado Cultural e Teatral “Viaxe pola Istoria”, que estrenó este año carácter internacional.
La iniciativa, financiada por la Dirección Xeral de Xuventude de la Xunta y organizada por la Oficina Municipal de Información Xuvenil (OMIX) y Sustinea, permitió a los participantes acercarse al conjunto histórico desde una perspectiva diferente, y colaborar en la organización de la próxima edición de la Festa da Istoria. Durante la estancia, visitaron el Museo Etnolóxico, el Museo do Viño, las termas, la piscina, el río y distintos espacios naturales, además de conocer establecimientos del proyecto Vilas Vivas y la zona histórica.
El responsable de la OMIX, Manuel Araujo Montero, destacó que la iniciativa “permite aos participantes coñecer curiosidades de Ribadavia, da historia e do patrimonio cunha nova mirada” a la vez que “se relacionan coa comunidade local, traen frescor de outras culturas e deixan esa pequena pegada na xente de aquí”.
Otra novedad fue la participación vecinal en algunas actividades como el juego de rol “Ribadavia, 1487: O Escudo Borrado”, ambientado en el siglo XV que convirtió la historia local en una propuesta compartida entre voluntarios y vecinos. Ayer, la Casa da Cultura acogió “Cine na Rúa e Activismo Rural”, con cortometrajes de temática social y ambiental y un coloquio posterior.
Para Borja Pérez, director del campo, la convivencia internacional “fue más fácil de lo esperado porque pensamos que la diferencia de idiomas podría ser una barrera, pero fue enriquecedor”.
Entre los participantes se encuentra el valenciano Borja López, de Valencia, que llegó atraído por la parte creativa y teatral del campo y asegura haber descubierto “un pueblo muy importante por el vino y su historia y del que me llama la atención que tenga tantas iglesias”. Disfrutó de la experiencia de rol y asegura que la iniciativa le aporta “unas vacaciones muy diferentes”, por lo que no descarta volver: “Me gustaría conocer la Festa da Istoria”, asegura.
Lara Pons, de Mallorca, destaca la convivencia internacional, el paisaje de la zona y la atención de los vecinos. “Visitamos varios comercios de Vilas Vivas y nos han recibido muy bien”.
El vínculo con Ribadavia no siempre termina cuando acaba el voluntariado. En algunos casos la villa se convierte en mucho más que el escenario de unos días de actividades y convivencia para los participantes de estas actividades.
Manuel Araujo recuerda que participantes de ediciones anteriores regresaron después para pasar sus vacaciones. “Normalmente lles gusta moito o pobo, polo que moitos dos voluntarios volven despois para enseñarlles Ribadavia á familia” explica.
Incluso destaca la importancia de este tipo de iniciativas para atraer población, recordando algunos casos de voluntarios que hoy residen en Ribadavia. Entre ellos el de una joven de Serbia que acabó casándose con un vecino de Francelos y el de una participante de Barcelona que decidió asentarse en Ribadavia tras conocerla durante el voluntariado.
Para Araujo, estas historias muestran el alcance de una iniciativa que también funciona como escaparate turístico y fuente de nuevas ideas e intercambio cultural, al tiempo que destaca que permite dar a conocer la historia y el patrimonio y, en algunos casos, favorecer la llegada y el asentamiento de población joven.
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