El templo budista de Galicia, listo para reabrir este mes en San Amaro

MÁS DE 800.000 EUROS

El fuego, originado por una chimenea, arrasó el edificio principal del monasterio budista el 27 de febrero de 2024. Dos años después, el templo de San Amaro reabre sus puertas tras una reconstrucción que ha supuesto una inversión de más de 800.000 euros.

El interior del monasterio Chu Sup Tsang después de las reformas de los últimos dos años.
El interior del monasterio Chu Sup Tsang después de las reformas de los últimos dos años. | Martiño Pinal

El próximo 31 de julio reabre sus puertas el monasterio Chu Sup Tsang, un templo budista ubicado en la aldea de Ventoselo, en el concello de San Amaro. Hace ahora dos años, los tres monjes que se encontraban allí aquel 27 de febrero de 2024 contemplaron desde el exterior cómo las llamas devoraban la estructura principal. El incendio paralizó toda su actividad, pero las obras de reconstrucción comenzaron desde el primer momento.

Una de las monjas gallegas que vivió aquel suceso, Tenzing Ngeyung, ve en lo ocurrido un reflejo de uno de los principios fundamentales del budismo: “O renacer material deste lugar é unha mostra da impermanencia: todo o que depende de causas para xurdir cambia momento a momento e na súa natureza tamén está o desaparecer”. Para ella, reconstruir el edificio no es más que una “manifestación da natureza da vida” y, ante la oportunidad de devolverle la vida al templo, no dudaron en ponerse manos a la obra.

Las llamas lo consumieron todo con gran rapidez, recuerda. Prácticamente, solo quedó intacta la puerta principal. El fuego comenzó sobre las cuatro de la tarde, sin apenas ofrecer señales previas, salvo un casi imperceptible crujido de la madera. Cuando las primeras llamas se hicieron visibles intentaron sofocarlas, pero apenas un cuarto de hora después el tejado se vino abajo y, con él, los quince años de historia del monasterio que el tibetano Gueshe Tenzing había levantado en 2009 sobre una antigua vivienda. La causa del incendio fue una chimenea.

La monja Tenzing Ngeyung en la entrada del monasterio.
La monja Tenzing Ngeyung en la entrada del monasterio. | Martiño Pinal

Dos años después, y tras la demolición del edificio y el proceso de reconstrucción, ya ultiman los preparativos para la reinauguración y para el retiro de verano, que se celebrará del 2 al 8 de agosto. Los trabajos se centran ahora en los remates finales: carpintería, instalación de rodapiés y de la pasarela de madera del interior, un último barnizado de las escaleras y la colocación del mobiliario.

La reforma ha respetado la distribución original del espacio, aunque se han introducido pequeños cambios en el interior del edificio. La madera y la piedra siguen siendo los materiales principales, si bien la estructura se ha reforzado y se han incorporado aislamientos ignífugos como medida de seguridad y prevención.

El proceso, reconoce Tenzing Ngeyung, no ha sido sencillo. Junto a la otra monja gallega, Tenzing Palmo, antigua arquitecta, asumió buena parte de la coordinación de unas obras que superaron los 800.000 euros. Aun así, asegura que, más allá de los retrasos en los plazos, no tuvieron que hacer frente a grandes contratiempos: “Isto foi unha zona de guerra estes últimos dous anos, pero poder dicir que reinauguramos fainos moi felices. Superamos esta etapa de purificación e de karma colectivo”.

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