Los astronautas de la misión Artemis II sufren pérdidas de masa ósea

MICROGRAVEDAD

Expertos en reumatología señalan que la microgravedad causa mermas en la masa ósea del 1,5% al mes, como en el caso de los astronautas de la misión Artemis II

Tripulación de Artemis II, Cristina Koch, Jeremy Hansen, Reid Wiseman y Victor Glover.
Tripulación de Artemis II, Cristina Koch, Jeremy Hansen, Reid Wiseman y Victor Glover.

La portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER) y reumatóloga en el barcelonés Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona, la doctora Laia Gifre, destacó que misiones espaciales como Artemis II producen pérdidas de masa ósea en los astronautas de “entre un 1 y un 1,5 por ciento por mes”.

Esta situación es “muy marcada a nivel de la cadera”, explicó, tras lo que declaró que se pueden alcanzar pérdidas acumuladas de entre el 10 y el 26 por ciento en misiones de más de seis meses. “Aunque existe recuperación tras el regreso a la Tierra, esta es lenta y no siempre completa: requiere entre uno y tres años para alcanzar los valores previos, e incluso sin recuperar completamente la masa ósea en algunas zonas”, aseguró.

En este contexto, los expertos de la sociedad se plantean cómo las condiciones de microgravedad pueden afectar a los astronautas y la relevancia que puede tener el estudio de este fenómeno para comprender mejor enfermedades como la osteoporosis y optimizar su tratamiento en la población general, en las condiciones de vida en la Tierra. La microgravedad condiciona “una alteración de la salud musculoesquelética, lo que se traduce en una pérdida significativa tanto de masa muscular como ósea”, continuó Gifre ya que, en ausencia de gravedad, el hueso pierde la carga mecánica necesaria para mantener su densidad y calidad.

Además, este proceso conlleva la liberación de calcio al torrente sanguíneo, lo que puede derivar en complicaciones como litiasis renales e incluso calcificación vascular. “La pérdida de masa muscular y ósea puede asociarse con el desarrollo de fracturas esqueléticas”, advirtió, junto a otros problemas derivados de la descalcificación.

Ante todo ello, las misiones espaciales incorporaron medidas como el ejercicio físico de resistencia y el uso de fármacos. “El ejercicio por sí solo no es suficiente pero, combinado con tratamientos para la osteoporosis, ha demostrado mantener la cantidad y calidad ósea”, puso de manifiesto esta especialista.

Situaciones como el reposo prolongado en cama, lesiones medulares e ictus presentan mecanismos similares de pérdida ósea por falta de carga, lo que los estudios denominan osteoporosis por desuso.

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