Los incendios pueden generar sus propios eventos climáticos

FENÓMENOS METEOROLÓGICOS

Un artículo científico revela su capacidad para crear tormentas eléctricas o remolinos de fuego

Un operativo de bomberos de Cantabria lucha contra un fuego declarado en Zamora.
Un operativo de bomberos de Cantabria lucha contra un fuego declarado en Zamora.

Los incendios forestales pueden generar su propio clima cuando alcanzan un tamaño y una temperatura suficiente, provocando explosiones, remolinos de fuego o tormentas eléctricas gigantescas.

Así lo reflejó el científico atmosférico Kyle Hilburn en un artículo publicado en la plataforma The Conversation, en el que avisó de que, en condiciones extremas, los métodos habituales de los bomberos para controlar directamente el fuego “no funcionan”, y los incendios forestales “arden sin control”.

Hilburn utilizó datos recopilados por satélites en modelos de predicción para anticipar mejor los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con los incendios. La información de los satélites mostró que las tormentas eléctricas provocadas por los incendios “son mucho más frecuentes que hace tan solo unos años”.

“Imagine un paisaje natural con hierba seca, matorrales y árboles. Cae una chispa, tal vez provocada por un rayo o por una rama que golpea un cable eléctrico. Si hace calor, el tiempo es seco y hay viento, esa chispa podría provocar rápidamente un incendio forestal” explicó.

Cuando la vegetación arde, se liberan grandes cantidades de calor. Esto calienta el aire cerca del suelo, y ese aire asciende como un globo aerostático, ya que el aire caliente es menos denso que el aire frío. A continuación, el aire más frío entra rápidamente para llenar el vacío dejado por el aire ascendente.

Lo que ocurre a continuación depende de la estabilidad de la atmósfera. Si la temperatura desciende rápidamente a medida que se gana altura sobre el suelo, el aire ascendente siempre será más cálido que el que lo rodea y continuará subiendo. Si lo hace lo suficiente, la humedad se condensará, formando una nube conocida como pirocúmulo o flammagenitus. Si el aire sigue ascendiendo, en algún momento la humedad condensada se congelará.

Cargas eléctricas

Una vez que una nube contiene partículas de agua tanto líquidas como congeladas, las colisiones entre estas partículas pueden provocar una separación de cargas eléctricas. Si la acumulación de carga es lo suficientemente grande, se producirá una descarga eléctrica -más conocida como rayo- para neutralizar las cargas.

“Que una nube provocada por un incendio se convierta en una tormenta depende de tres factores clave: una fuente de ascensión, inestabilidad y humedad”, señaló el científico. Los entornos de incendios forestales suelen tener poca humedad. Cuando las condiciones en la atmósfera inferior son secas, esto puede dar lugar a lo que se conoce como rayos secos.

El experto apuntó que “nadie que viva en un entorno propenso a los incendios forestales quiere ver este fenómeno”. “Se producen cuando una tormenta eléctrica genera rayos, pero la precipitación se evapora antes de llegar al suelo. Eso significa que no hay lluvia que ayude a extinguir los incendios provocados por los rayos”, precisó.

Por otro lado, el aire ascendente puede generar un tornado, que puede esparcir cenizas, provocando nuevos focos de incendio.

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