Los líderes de la UE afean a España la regularización de migrantes

CUMBRE EUROPEA

El presidente del Gobierno español cuestionó en Bruselas los centros de deportación y defendió los beneficios de su modelo migratorio

Varios líderes de la UE en el Consejo Europeo de Bruselas hablan con Pedro Sánchez (izq.)
Varios líderes de la UE en el Consejo Europeo de Bruselas hablan con Pedro Sánchez (izq.) | Michael Kappeler

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibió críticas de varios líderes de la Unión Europea durante una reunión a puerta cerrada del Consejo Europeo en Bruselas por la regularización extraordinaria de migrantes impulsada por España y su posible impacto en otros países comunitarios. Entre quienes expresaron sus reservas figuraron la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, el belga Bart de Wever y la danesa Mette Frederiksen.

El intercambio se produjo durante la primera sesión de la cumbre europea, en la que también participó la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, después de que la Eurocámara diese luz verde a la reforma migratoria impulsada por la UE. Tras felicitar a Metsola por la aprobación de la normativa, Sánchez intervino para mostrar su rechazo a los centros de deportación en terceros países, una de las medidas incluidas en el nuevo enfoque migratorio europeo.

Según fuentes de Moncloa, el presidente trasladó a los líderes que España está en contra de este tipo de centros para expulsar migrantes y defendió la posición española durante el debate. El Gobierno evita hablar de enfrentamiento y enmarca la discusión dentro de un intercambio de opiniones entre los distintos dirigentes europeos sobre la gestión de los flujos migratorios.

Falta de comunicación

Varios mandatarios cuestionaron que España pusiera en marcha una regularización de gran alcance sin informar previamente al resto de socios europeos. De acuerdo con las fuentes consultadas, uno de ellos advirtió de que regularizar a más de 500.000 personas supone “tener 500.000 migrantes más en Europa”, por lo que consideró que el Ejecutivo español debería haber comunicado antes su decisión al resto de Estados miembros.

La preocupación de algunos países se centra en la posibilidad de que parte de las personas regularizadas se desplacen posteriormente a otros Estados de la unión. En esta línea, recuerdan las advertencias realizadas meses atrás por el comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, quien señaló que “cada Estado miembro debe garantizar que sus decisiones no tienen consecuencias negativas en otras partes de la Unión Europea”.

Por su parte, Sánchez defendió el modelo migratorio español y sacó pecho de sus resultados económicos. El presidente argumentó que España apuesta por una Europa abierta y por una migración que contribuya al crecimiento económico, además de recordar que el país aplica íntegramente el Pacto Europeo de Migración y Asilo y el Reglamento de Dublín.

Asimismo, el jefe del Ejecutivo sostuvo que una gran parte de las personas beneficiadas por la regularización extraordinaria son de origen latinoamericano y cuentan con un fuerte arraigo en España por razones como el idioma, por lo que considera poco probable que busquen trasladarse a otros países de la Unión Europea. El debate evidenció las diferencias existentes entre los socios europeos sobre cómo afrontar la política migratoria y el equilibrio entre control de fronteras e integración.

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