Localizan el segundo cerebro saponificado en Pontevedra

CONVENTO DE SANTA CLARA

Las excavaciones desarrolladas en el convento de Santa Clara alcanzaron un nuevo hito

La arqueóloga Clara Veiga, encargada de la extracción del órgano.
La arqueóloga Clara Veiga, encargada de la extracción del órgano.

Las excavaciones arqueológicas que la Diputación de Pontevedra lleva a cabo en el histórico convento de Santa Clara alcanzaron un nuevo hito científico tras el hallazgo de un segundo cerebro saponificado. Este excepcional descubrimiento se produjo durante el minucioso análisis de uno de los tres enterramientos investigados en la zona del coro bajo del inmueble provincial. Este resto orgánico se suma al primer cerebro de características idénticas que ya había sido identificado con anterioridad en otra de las sepulturas del mismo recinto eclesiástico.

Dada su ubicación estratigráfica, la comunidad investigadora sitúa cronológicamente ambos restos humanos entre los siglos XVI y XIX. En cualquier caso, los expertos garantizan que su depósito es anterior a la última gran remodelación arquitectónica ejecutada en dicho espacio en el año 1915. La extracción del órgano fue efectuada con éxito por Clara Veiga, antropóloga forense y arqueóloga perteneciente al equipo técnico de A Citania. La especialista, encargada de la dirección de estas actuaciones, coordinará el traslado del resto hacia la Facultad de Xeografía e Historia de la Universidade de Santiago de Compostela. En esta institución académica se garantizará su adecuada conservación preventiva y se iniciará un completo estudio histológico destinado a descifrar minuciosamente su estructura, composición química y características biológicas fundamentales.

Conservación inusual

Durante las intervenciones realizadas en el coro bajo del cenobio pontevedrés se delimitó un sector en el que se documentaron tres tumbas completas. A pesar de que la conservación de los restos óseos resulta sumamente escasa en los tres casos, el contexto de enterramiento ha favorecido la milagrosa preservación de diversos tejidos blandos y fragmentos textiles. Dos de las sepulturas contenían cerebros saponificados. La saponificación constituye un mecanismo de conservación cadavérica sumamente inusual que requiere unas condiciones ambientales hiperhúmedas específicas, las cuales reaccionan con la gran concentración de masa grasa del encéfalo. Por esta razón, se considera un fenómeno extremadamente insólito a escala internacional. Desde la propia Diputación señalan que ambos hallazgos representan con probabilidad los primeros casos documentados en toda la península ibérica para dicho marco cronológico.

Los trabajos arqueológicos también a la luz otros elementos de elevado valor patrimonial. Frente al altar mayor se localizaron varias tumbas, destacando el cuerpo de una relevante figura eclesiástica masculina que conservaba sus zapatos y una casulla casi intacta.

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