El párkinson cuesta 22.800 millones al año en Europa

VIDA ORENSANA

Los investigadores advierten que los sistemas de salud se enfrentan a una presión creciente

Una paciente realiza ejercicios junto a una cuidadora.
Una paciente realiza ejercicios junto a una cuidadora.

El coste social anual de la enfermedad de Parkinson en Europa alcanzó los 22.800 millones de euros en 2019, lo que equivale a 28.800 millones de euros a precios de 2025, según un nuevo estudio que forma parte de la iniciativa COIN-Eu (Cost of Illness in Neurology in Europe), liderada por la Academia Europea de Neurología (EAN), cuyo objetivo es cuantificar la carga social y económica de las principales enfermedades neurológicas en Europa. El trabajo se publica en Movement Disorders.

A medida que el número de personas que viven con la enfermedad de Parkinson sigue aumentando, los investigadores advierten que es probable que los sistemas de salud y asistencia social se enfrenten a una presión cada vez mayor.

Los costes directos representan más de las tres cuartas partes de la carga económica total. La investigación estimó que aproximadamente 2,2 millones de adultos vivían con la enfermedad de Parkinson en 47 países europeos en 2019. Esta enfermedad generó 17.300 millones de euros en costes directos médicos y no médicos, 4.400 millones de euros en cuidados informales no remunerados proporcionados por familiares y amigos, y otros 1.000 millones de euros en costes indirectos debido a la pérdida de productividad.

Segundo trastorno

La enfermedad de Parkinson -Jean-Martin Charcot acuñó el término “enfermedad de Parkinson” en la década de 1870, tras la descripción original de James Parkinson en 1817- es el segundo trastorno neurodegenerativo más común y de más rápido crecimiento en el mundo. Su prevalencia en Europa casi se ha duplicado desde 1990, pasando de 135 a 247 casos por cada 100.000 habitantes. Este aumento se debe al envejecimiento de la población, junto con una mejor detección de la enfermedad y avances en el diagnóstico.

El estudio reveló que los costes médicos y no médicos directos, como la atención hospitalaria, los medicamentos, la asistencia social y las adaptaciones del hogar, representaron más de las tres cuartas partes (76%) de la carga económica total de la enfermedad de Parkinson. Estos hallazgos ponen de manifiesto la considerable presión que esta enfermedad ejerce sobre los sistemas de salud y asistencia social.

Los cuidados informales representaron casi una quinta parte (19%) de la carga total, lo que pone de relieve el papel esencial que desempeñan los familiares, amigos y otros cuidadores no remunerados en el apoyo a las personas que viven con la enfermedad.

La carga

Günther Deuschl, catedrático y presidente fundador de la Academia Europea de Neurología, comenta que estudios realizados en diferentes países ya habían demostrado que la enfermedad de Parkinson es costosa, pero que este trabajo ha proporcionado una descripción detallada de la carga que supone en Europa, modelando los costes para cada país basándose en toda la evidencia disponible.

En general, Alemania registró los mayores costes nacionales, con 5.700 millones de euros, seguida de Francia (5.300 millones), Italia (2.600 millones), España se sitúa en el cuarto lugar con 1.900 millones y el Reino Unido, en el quinto, con 1.600 millones. Estos cinco países representaron el 75% de la carga económica total de la enfermedad de Parkinson en Europa.

Lagunas de datos en algunos países

Los investigadores combinaron las estimaciones de prevalencia del Estudio de la Carga Global de Enfermedad con datos de costes obtenidos mediante una revisión sistemática de estudios europeos publicados. El profesor Richard Dodel, de la Universidad de Duisburg-Essen (Alemania), señala que estas cifras reflejan no solo el número de personas que viven con la enfermedad, sino también la calidad y el coste de la atención que reciben. La concentración de costes en los cinco grandes países, apunta, probablemente se deba a una combinación de sus grandes poblaciones, la mayor prevalencia relacionada con la edad, los mayores costes sanitarios en los países más ricos y la mayor disponibilidad de datos, más que a un único factor.

El estudio también identificó importantes lagunas en la evidencia: de los 14 estudios de costes elegibles incluidos en el análisis, 13 provenían de países de altos ingresos, y no se disponía de datos primarios de países de ingresos medios-bajos, lo que impidió estimar la carga para esas naciones. Los autores reclaman mediciones más estandarizadas.

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