ASTEROIDES PELIGROSOS
Teruel se convierte en la sede de un telescopio planetario
ASTEROIDES PELIGROSOS
Teruel se situará en el epicentro de la vigilancia y el seguimiento del espacio a escala internacional mediante la puesta en marcha de un nuevo telescopio de defensa planetaria, denominado T150. Promovido directamente por el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (Cefca) desde las instalaciones del Observatorio Astrofísico de Javalambre (Oaj), este moderno e innovador instrumento científico estará plenamente optimizado para detectar, rastrear y caracterizar tanto asteroides con órbitas potencialmente cercanas a la Tierra como restos de basura espacial que se encuentran orbitando sin control en el entorno terrestre. Con una gran apertura de un metro y medio y un enorme campo de visión, el T150 fue diseñado minuciosamente con el objetivo de cartografiar la bóveda celeste completa cada pocos días de forma continua, voraz, sistemática y metódica.
Antonio Marín, subdirector del Cefca y máximo responsable científico del Oaj, aclara que el concepto de defensa planetaria no persigue bajo ningún concepto objetivos de índole militar, sino la supervisión strictly científica del entorno espacial para anticipar y prevenir eventuales riesgos naturales. La meta prioritaria de este proyecto consiste en identificar cualquier cuerpo celeste potencialmente peligroso con la mayor antelación posible, permitiendo determinar con exactitud matemática su trayectoria orbital y evaluar la adopción de medidas paliativas a escala global si resultara totalmente necesario. No obstante, al rastrear de forma permanente todos los objetos móviles presentes en el firmamento, la información obtenida podría ofrecer en determinados momentos una relevancia secundaria de gran interés estratégico para la seguridad espacial global.
Los investigadores y astrónomos estiman que el telescopio del Oaj detectará alrededor de 7.000 asteroides por cada año de operación, de los cuales se espera que una fracción muy relevante corresponda a descubrimientos completamente inéditos. Para confirmar la identificación fehaciente de un cuerpo celeste desconocido se requieren hasta tres observaciones independientes realizadas en tres posiciones distintas del firmamento. A continuación, el análisis detallado de su órbita exige un seguimiento prolongado durante varios meses antes de formalizar su inclusión definitiva en las bases de datos astronómicas internacionales. Este minucioso proceso técnico permitirá evaluar de forma rigurosa y científica si alguna de estas rocas representa una amenaza real de colisión con la Tierra o con los satélites operativos que orbitan alrededor de nuestro planeta.
De forma simultánea, el telescopio desempeñará una labor fundamental en la localización y análisis de la basura espacial generada históricamente por la actividad humana, compuesta por antiguos satélites inactivos, restos de etapas de cohetes y pequeñas herramientas perdidas durante diversas misiones espaciales. Decenas de miles de fragmentos de diversos tamaños orbitan actualmente la Tierra a velocidades vertiginosas de decenas de miles de kilómetros por hora. A estas altísimas velocidades, la colisión de un elemento minúsculo, como un simple tornillo o una tuerca suelta, equivale al impacto directo de un proyectil de gran potencia, capaz de provocar daños irreparables en un equipo orbital altamente valioso o poner en grave peligro la integridad física de los astronautas en misión espacial.
Los datos recopilados por el T150 permitirán elaborar un censo exhaustivo y dinámico de estos residuos mediante la caracterización constante de su tamaño, posición y desplazamiento orbital, cotejando cada nuevo hallazgo con los registros internacionales existentes.
Aunque estos desechos no representan ningún peligro directo para la población en la superficie terrestre, su control continuado responde a la imperiosa necesidad de gestionar adecuadamente el espacio orbital cercano. Esta supervisión facilitará una explotación comercial e industrial más segura del espacio exterior.
El proyecto de construcción e instalación del telescopio T150 supone una inversión económica que supera los 9 millones. La estructura financiera diseñada para este equipamiento científico combina de forma equilibrada aportaciones europeas, estatales y autonómicas.
Específicamente, la fase inicial del proyecto, centrada en el diseño técnico e ingenieril del instrumento y valorada en 4,5 millones de euros, estará cofinanciada al cincuenta por ciento por el Fondo de Transición Justa de la Unión Europea y el Fondo de Inversiones de Teruel (Fite). Por otra parte, la partida económica correspondiente a la obra civil del edificio que albergará la instalación astronómica en el Oaj será financiada conjuntamente por el Gobierno de España y el Gobierno de Aragón, con cargo también al Fite.
La planificación oficial establece iniciar las obras a finales de 2028 y realizar la puesta a punto a principios de 2029, comenzando las operaciones a mediados de ese año con un instrumento provisional previa llegada del equipamiento definitivo.
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