El godello duplica producción en una década en la comarca de Valdeorras

UN CAMBIO DE CICLO

El godello desplaza al vino tinto en Valdeorras, y lidera la superficie ocupada con un total de 712,25 hectáreas tras crecer un 97% en la última década

Vista de una superficie dedicada a viñedos en los aledaños de O Barco de Valdeorras.
Vista de una superficie dedicada a viñedos en los aledaños de O Barco de Valdeorras. | J. C.

Los viñedos valdeorreses tienen cada vez menos color tinto. El godello vive su edad dorada y su expansión por los viñedos de la comarca confirma que no se trata de una moda temporal. En apenas diez años, la superficie dedicada a esta variedad prácticamente se ha duplicado, mientras el vino tinto pierde protagonismo en un mercado cada vez más inclinado hacia los blancos. El fenómeno, que se retroalimenta con un cambio en los hábitos de consumo, impone las decisiones de los viticultores y las perspectivas de las bodegas.

Las cifras hablan por sí solas. En la presente campaña, Valdeorras cuenta con 712,85 hectáreas de godello, frente a las 669,25 registradas en la temporada 2024-2025. Son 43,6 hectáreas más en apenas un año. Si la comparación se amplía a 2016, cuando había apenas 360,97 hectáreas, el crecimiento resulta todavía más llamativo, habiéndose duplicado la extensión de la variedad reina de la denominación.

El blanco valdeorrés ha conseguido hacerse un hueco destacado en los mercados nacionales e internacionales, impulsado por el reconocimiento del godello y por una tendencia de consumo que favorece los vinos blancos. Pero el avance tiene otra cara, y es que la pérdida de peso de las variedades tintas resulta especialmente visible en algunas explotaciones y bodegas.

Su impacto en las bodegas

Marcos Prada Ginzo, presidente del Consello Regulador de la Denominación de Origen Valdeorras, considera que el crecimiento está siendo sostenido y controlado: “Según los datos de los últimos años estamos aumentando de una forma constante, un crecimiento bastante sostenido y de una forma controlada por el propio territorio, con el minifundio que tenemos en Valdeorras”. A su juicio, el contexto internacional también resulta determinante: “Hay que ponerse ahora en el momento global de la crisis de los vinos tintos, y los blancos están manteniendo el mercado. Nos mantenemos gracias a los blancos”.

La reconversión del viñedo, sin embargo, no significa que Valdeorras haya renunciado a su tradición tinta. José Ramón Rodríguez, de Bodega Joaquín Rebolledo, pone el foco en el cambio de preferencias de los consumidores. “Hay un cambio de consumo internacional y también nacional. Más que un aumento de superficie es una reconversión”, señala. El bodeguero recuerda que la comarca también construyó su prestigio sobre los tintos: “Somos conocidos mucho por el tinto, somos pioneros de calidad por tintos en Valdeorras y Galicia”. Aunque reconoce la buena valoración de los blancos en España, advierte de que el escenario comercial es complejo, apreciándose una tendencia imprevisible.

Desde el sector cooperativo la transformación se percibe directamente en las explotaciones. José Manuel Delgado, presidente de la bodega cooperativa barquense Vinos Barco, confirma que los propios socios han incrementado la superficie de cultivo de godello. “Desde la bodega nuestros propios socios también han aumentado las hectáreas de explotación. Nos favorece el godello porque, gracias a Dios, se vende muy bien. Está en alza, a ver si tenemos suerte”, afirma. Su diagnóstico sobre el tinto es más contundente: “Tenemos un retroceso relativo, hemos bajado un 10 %, porque en el mercado se ha puesto de moda el blanco, pero hemos de decir que seguimos vendiendo bien en Europa. A nivel nacional se nota mucho”.

El interrogante ahora es cuánto recorrido le queda a esta expansión. El minifundismo característico de Valdeorras y la capacidad de las bodegas para colocar sus vinos condicionarán el crecimiento futuro. No parece que el godello vaya a perder de inmediato su atractivo, pero el sector también sabe que ningún mercado crece eternamente. La comarca se encuentra, por tanto, ante una nueva etapa. El godello tira del carro, gana hectáreas y sostiene buena parte del negocio, pero el desafío será saber contemporizar sus grandes variedades de identidad vitivinícolas.

El sector habla de un futuro incierto: ningún mercado crece eternamente

El interrogante ahora es cuánto recorrido le queda a esta expansión. El minifundismo característico de Valdeorras y la capacidad de las bodegas para colocar sus vinos condicionarán el crecimiento futuro. No parece que el godello vaya a perder de inmediato su atractivo, pero el sector también sabe que ningún mercado crece eternamente.

La comarca se encuentra, por tanto, ante una nueva etapa. El godello tira del carro, gana hectáreas y sostiene buena parte del negocio, pero el desafío será saber contemporizar sus grandes variedades de identidad vitivinícolas.

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