La solidaridad toma el relevo en las aldeas de Viana do Bolo

48 HORAS DESPUÉS

Apenas 48 horas después de la riada, Viana continúa inmersas en una carrera para recuperar la normalidad. En medio de la devastación, la solidaridad es la herramienta más valiosa

Dos de los voluntarios que se han ofrecido a colaborar para ayudar a sus vecinos.
Dos de los voluntarios que se han ofrecido a colaborar para ayudar a sus vecinos. | Lucía Otero

La tragedia ha vuelto a despertar una respuesta colectiva. Esa que emerge con fuerza cuando más se necesita. La implicación de la gente joven, la generación tantas veces etiquetada de forma injusta como “de cristal”, comienza a hacerse visible. Son jóvenes que han cambiado el ocio por las botas de agua y el descanso por largas jornadas retirando barro, despejando caminos y ayudando a sus vecinos. No es la primera vez que ocurre. Ya sucedió durante los incendios forestales, cuando centenares de jóvenes acudieron a proteger sus aldeas y evitaron que las llamas devorasen viviendas. Entonces demostraron que, frente a la emergencia, existe una generación comprometida con su territorio, con sus mayores y con una manera de entender la comunidad que sigue muy viva en el rural.

Este es el caso de Gabi Rodríguez, Juan Bembibre y Antonio Vargas. Son tres jóvenes vecinos de Viana do Bolo que no han dudado en desplazarse hasta las aldeas más afectadas para echar una mano “naquelo que faga falla”. Armados con palas, escobas y muchas ganas de ayudar, han dedicado estas jornadas a retirar barro, limpiar viviendas y colaborar con los vecinos en las tareas más urgentes.

“Hai moita xente maior nos pobos. Eles sós non poden sacar a cantidade de lodo que hai aquí”, explica Gabi Rodríguez, que este viernes trabaja en Pradocabalos después de haber prestado ayuda el día anterior en A Bouza. Juan Bembibre se sumó desde primera hora de la mañana a las labores de limpieza. “Agora toca arrimar o ombreiro”, señala, convencido de que la recuperación de las aldeas solo será posible con el esfuerzo conjunto. “Hoxe axudamos nós, pero mañá poderiamos ser nós os que precisásemos axuda”.

Decenas de carretillos

Miguel Gómez descargando carretillos en Pradocabalos.
Miguel Gómez descargando carretillos en Pradocabalos. | J.P.

“Vimos a través das redes o que estaba pasando en Viana do Bolo e non dubidamos en poñer o noso gran de area para axudar a esa xente”, explica Miguel Gómez, que junto a Antonio Prieto y José Ángel Prieto ha coordinado la respuesta solidaria impulsada por la Asociación del Sector Primario y la Asociación Agrogan A Espadana.

“Pensamos no que podía facer falta e consideramos que, cando chegue o momento da man de obra, tamén será necesario contar con material para os voluntarios”, señala. Por ello, se movilizaron para reunir un importante lote de herramientas y equipamiento que permitiera agilizar las labores de limpieza. En unas horas lograron recopilar 40 carretillas, 70 palas, 35 cepillos y cinco rollos de manguera, material que distribuyeron durante la tarde de ayer entre las aldeas más afectadas por las inundaciones para facilitar el trabajo de vecinos y voluntarios que continuarán durante las próximas semanas retirando toneladas de barro, madera y escombro de las calles.

Entre tanta devastación hay algo que la riada no ha conseguido arrastrar: la solidaridad de un pueblo que vuelve a demostrar que, cuando llegan las desgracias, no va a dejar a ningún vecino atrás.

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