Vilamartín de Valdeorras vuelve a brindar entre covas su fiesta esperada

MÁS DE 40 BODEGAS

Miles de personas disfrutaron de una de las grandes fiestas del verano valdeorrés

Los asistentes a la fiesta recogiendo su pañoleta, pulsera y taza.
Los asistentes a la fiesta recogiendo su pañoleta, pulsera y taza. | Álex Lorenzo

Vilamartín de Valdeorras volvió a convertirse este sábado en un gran punto de encuentro para los amantes del vino, la tradición y las celebraciones de verano. La Festa das Covas celebró su vigésimo octava edición con un recorrido por más de 40 bodegas tradicionales excavadas en la tierra, donde vecinos y visitantes pudieron disfrutar de vinos artesanos y pinchos preparados para la ocasión.

Desde primera hora de la tarde, el ambiente comenzó a crecer en el municipio con la llegada de los participantes, muchos de ellos preparados con la tradicional pañoleta y la cunca de barro, elementos imprescindibles para formar parte de esta ruta tan característica. A partir de las 20,30 horas, las covas abrieron sus puertas para recibir a un público dispuesto a descubrir estos espacios únicos y compartir una noche de gastronomía, conversación y vino.

Los participantes recorrieron más de 40 espacios tradicionales con su cunca y pañoleta disfrutando de vino, comida y música

Cada cova ofreció su propia propuesta, con degustaciones de vino de los coveiros locales acompañadas de diferentes pinchos, manteniendo el espíritu de una fiesta que nació vinculada a la tradición vitivinícola del municipio y que con los años se ha convertido en una de las citas más conocidas del verano en Valdeorras.

La jornada festiva comenzó ya el viernes con la celebración de A Pequena, que incluyó el pregón a cargo de Eva Arias y el homenaje a los coveiros Agustín Fernández Núñez y Enrique Álvarez Barreiro, además de una noche de fiesta para dar inicio a un fin de semana marcado por el ambiente festivo.

Tras finalizar la ruta por las bodegas a medianoche, la celebración continuó con música y fiesta para prolongar una noche en la que Vilamartín volvió a poner en valor sus covas, sus vinos y una forma de celebrar que cada año atrae a más visitantes.

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