La Región
Neuronas en desarrollo, cariños en espera
Hace unos días, Ursula von der Leyen recordó que los europeos tenemos 10 billones de euros dormidos en cuentas bancarias y que “Europa necesita poner esos ahorros al servicio de sus empresas”. Un mensaje tranquilizador: tu dinero es tuyo, pero debe trabajar donde convenga al proyecto europeo.
Pocos días después, se difunde que a partir del 11 de enero de 2027 los bancos de fuera de la UE necesitarán autorización comunitaria para mantener cuentas de residentes europeos. La norma, la CRD VI, no prohíbe al ciudadano tener dinero fuera, pero empuja a las entidades a cerrar o no captar clientes europeos en terceros países. El resultado práctico es un “cierre blando” de la fuga de capitales.
Mientras tanto, silencio sobre los Fondos Next Generation: ¿dónde han ido esos miles de millones prometidos para modernizar Europa? ¿Por qué la presidenta no rinde cuentas sobre su impacto real antes de pedir más ahorro “productivo”?
Juntas, las dos piezas pintan un cuadro curioso: libertad individual para ahorrar, siempre que sea donde ellos quieren. Primero nos dicen que el dinero es nuestro; luego, que está “parado”; al final, que debe “trabajar” donde Bruselas considera productivo. De la libre circulación de capitales a la libre circulación de capitales… dentro del corral.
¿Dónde quedan las libertades individuales? En el mismo sitio que el ahorro: disponibles, pero bajo supervisión. Imaginen cuando venga el euro digital lo que podrán hacer con estos ahorros.
Pedro Marín Usón (Zaragoza)
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