La Región
Justicia y equidad
Querido Colegio de Luintra:
Este año cumples 50 años… y no puedo evitar detenerme a recordar. Cierro los ojos y vuelvo a verme caminando por tus pasillos, con mi mochila cargada de libros, sueños y una sonrisa inocente. Diez años de mi vida los viví contigo. Diez años de aprendizaje, de juegos, de amistad. Diez años que se convirtieron en parte de quien soy.
Recuerdo mis primeros días, con ese miedo mezclado con emoción. Las miradas curiosas, los cuadernos nuevos, el timbre del recreo que tanto esperábamos. Pero también recuerdo cómo, poco a poco, ese lugar desconocido se fue transformando en refugio,en hogar.
En tus aulas aprendí a escribir mi nombre, a resolver problemas, a leer... Pero lo más importante fue lo que no se escribió en los libros: aprendí a compartir, a respetar, a esforzarme, a levantarme cuando caía. Aprendí que un gesto amable puede cambiar un día, que un maestro puede marcar una vida, y que los amigos de infancia nunca se olvidan. Cada rincón guarda un pedazo de mí:el patio donde jugábamos sin importar el frío,la roca,las ricas comidas.. Todo eso sigue vivo en mi memoria, intacto, como si el tiempo no pasara.
Lo más hermoso de esta historia es que, años después, tuve la dicha de ver a mis sobrinos dentro de tus paredes . Fue como revivir mis propios pasos a través de los suyos. Escuchar sus anécdotas, sus risas, sus aventuras, fue una confirmación de que sigues siendo ese espacio mágico donde la infancia encuentra abrigo.
Gracias, por tanto. Por los valores que nos sembraste, por las personas que pusiste en el camino, por ser un pedacito de historia que llevamos con orgullo y emoción.
Felicidades por tu 50 aniversario. Que sigas siendo luz, camino y memoria para muchas generaciones más.
Chelo Durán Fernández (Luintra)
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último