La Región
Los alumnos hicieron su parte
Como profesora de Secundaria y Bachillerato quiero compartir la sensación de frustración que estos días ha recorrido las aulas durante alguna de las pruebas PAU en Galicia.
Quienes estuvimos estos días acompañando a nuestro alumnado vimos algo que difícilmente aparece en los comunicados oficiales: las caras de desconcierto, nerviosismo y desesperación de alumnos que, después de meses de preparación, de horas y horas de esfuerzo y estudio, se encontraron con preguntas problemáticas, formulaciones incorrectas... Y mientras ellos intentaban mantener la concentración, los docentes nos preguntábamos cómo era posible que nadie hubiera detectado esos fallos antes.
Durante todo el curso las horas dedicadas a nuestros alumnos, revisando contenidos, corrigiendo ejercicios, resolviendo dudas, realizando simulacros de exámenes, realizando estos exámenes previamente por si hubiera posibles errores o por si nuestros alumnos no llegaban a completar el examen en el tiempo reglamentario han sido incontables.
Los alumnos hicieron su parte. Ellos merecen llegar a un examen y solo preocuparse por demostrar lo que saben. Merecen confiar en que la prueba se haya realizado y revisado con el mismo cuidado con el que ellos han preparado cada tema a lo largo del año. Y los docentes merecemos que nuestro trabajo no quede ensombrecido por errores evitables.
Resulta paradójico que a los alumnos se les exija rigor, resolución y eficacia y que los organismos competentes no sean capaces de detectar errores antes de que lleguen a miles de estudiantes.
Si exigimos excelencia a nuestros alumnos, si exigimos profesionalidad a los docentes, también debemos exigir el máximo rigor a los organismos encargados de diseñar y validar estas pruebas. Porque detrás de cada examen hay miles de horas de esfuerzo, de estudio y de dedicación. Y eso merece mucho más respeto del que se ha demostrado en esta ocasión.
Carmen Casalderrey Vázquez (Ourense)
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