La Región
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La naturaleza humana necesita un sentimiento esencial para sostenerse: el amor. Ya sea en pareja o en la relación con la familia, despierta sensaciones en nuestro cuerpo que se traducen en bienestar, calma y felicidad.
El amor mueve montañas y nos empuja a afrontar retos que, sin él, quedarían eternamente en la lista de asuntos pendientes. Pero, como en casi todo en la vida, existe su reverso: el desamor. La línea que los separa es tan fina que solo la solidez de los sentimientos evita que se rompa.
En este mundo veloz y trepidante, cada vez resulta más difícil mantener relaciones duraderas. Somos una sociedad ansiosa de novedades, experiencias rápidas y emociones inmediatas, siempre en busca de una felicidad de instante.
Tal vez la estabilidad que tanta gente anhela esté precisamente en esas relaciones que resisten el paso del tiempo, pese a los cambios físicos e incluso intelectuales de sus integrantes.
Encontrar proyectos comunes, que resulten agradables y divertidos, puede ser una buena forma de cuidar la salud emocional y construir la estabilidad que necesitamos.
Pedro Marín Usón (Zaragoza)
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