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CARTAS AL DIRECTOR
En fechas recientes publicamos en esta misma sección de La Región la demarcación de Europa, dentro de unas fronteras naturales que no son otras que cordilleras y mares.
Ese mismo criterio debería servir de orientación práctica en nuestra provincia. Montañas y ríos deberían marcar la división natural entre las distintas zonas en que, de forma caprichosa, se dividió la provincia en 92 concellos, hace cerca de 200 años.
Vamos a analizar alguna de estas anomalías territoriales que deberían ser corregidas, para facilitar a los vecinos la gestión de los asuntos que necesiten del municipio.
Quintela es una aldea del Concello de Lobios, de la parroquia de A Illa de Entrimo; esta aldea está del lado opuesto de Lobios separada de éste por el embalse de Lindoso; por tanto debería pertenecer, por cercanía, al de Entrimo para asuntos municipales. De la misma forma sucede con San Mamede de Grou, perteneciente a Lobios, separado de éste también por el embalse de Lindoso, estando más próximo a Lobeira, del que sería aconsejable su dependencia.
Si saltamos a la Limia, nos encontramos con Gudín, dependiente de Xinzo; hace una cuña entre Cualedro y Baltar, estando mucho más próximo a este último Concello, del que debería depender.
Pardeconde es un caso curioso; esta pequeña localidad está dividida entre los Concellos de Esgos y Xunqueira de Espadañedo. No tiene explicación de porqué no depende solo de uno de los dos.
La Tierra de Caldelas comienza en el Alto del Rodicio, sin embargo, Casetas do Rodicio pertenece a Maceda, a pesar de estar en territorio de Monte derramo, del que debería depender de forma natural.
Algo similar ocurre con Vilarmeao, Sta. María da Ponte y Grixoa que, estando en zona y próximos a Vilariño de Conso, pertenecen a Viana do Bolo, del que les separa mayor distancia y el embalse do Bao.
Arcos está casi unido, físicamente, a O Barco de Valdeorras, sin embargo pertenece a Vilamartin de Valdeorras; no tiene sentido.
Mixos, Vences y Estevesiños, están en la ladera de Verín del monte de Monterrei y próximos a esta villa, pero pertenecen al Concello de Monterrei, indebidamente.
El río Bubal nos separa de la provincia de Lugo, incluso divide Os Peares, sin embargo Temes y su zona, estando del lado de A Peroxa, pertenecen a Carballedo (Lugo).
Estas anomalías, y otras similares que pudieran existir, deberían ser corregidas modificando el Catastro (territorio), el Censo (población) y su dependencia municipal. Solo se necesita tener voluntad pensando más en las personas y menos en la comodidad de los sillones.
Nos preguntamos el porqué hay tantos miedos en afrontar una reforma de la división territorial y qué intereses ocultos hay para no abordar este asunto que solo trae beneficios para la ciudadanía, con ahorro de gasto público, mejorando los servicios municipales y al personal que los presta. ¿Por qué?
Francisco Domínguez Martínez
(Ourense)
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