La Región
La duda existencial y el rastro humano
Esta semana he revelado un carrete fotográfico y me ha hecho reflexionar en cómo en plena era digital resurge la fotografía analógica y vuelve a despertar interés, especialmente entre nuevas generaciones.
En lugar de acumular miles de fotografías que acabarán en su gran mayoría borradas, cada disparo cuenta y es parte un proceso único: cargar el carrete, encuadrar con precisión y conciencia y esperar con paciencia al revelado.
Al fin y al cabo, este auge va más allá de la fotografía. Es casi un acto de rebelión frente a la inmediatez, la prisa y la saturación digital que estamos viviendo, una manera de aprender a vivir el momento con más presencia y de buscar experiencias más auténticas.
Alejandra Ibáñez (Barcelona)
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último