La Región
Mi pueblo
Sobre la barbarie ocurrida el 13 de noviembre, en París, donde fueron masacradas cientos de personas inocentes e indefensas, aún estamos pensando cómo pueden tener cabida estos disparates en la comprensión humana. Esta capacidad, queda trepanada (una vez más) con el taladro del demoledor y abyecto mal.
A pesar de los sistemas de seguridad establecidos, jóvenes terroristas, menores de veinte años, han logrado burlar sus controles y han vuelto a matar irracionalmente, a quemarropa.
Somos demasiado vulnerables, aunque nuestro afán por conseguir una sociedad libre e inquebrantable, anteponga, el respeto y la salvaguarda de la vida. Pero, como en todas las cuestiones peliagudas, necesitamos (por unanimidad) desterrar el caos que supone que un puñado de adolescentes, armados hasta los dientes, actúen y maten en nombre de su inconsciencia. Entendiendo que los que posteriormente, reivindican estos actos se benefician de la impunidad.
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