La Región
Asesinatos urbanos
La Diputación acaba de inaguró un “gimnasio” para perros, aunque oficialmente es un parque canino, o algo así. Esta situado en una de las orillas del embalse de Cachamuiña, en Pereiro. Está cerrado, tiene fuente, árboles recién plantados, bancos para los dueños del animalito y varios aparatos destinados, supongo, al ejercicio de perros que recuerdan a los que utilizan en los circos para hacer malabarismos. Paso con frecuencia por allí y solo he visto a dos perros hacer uso del lugar. Entraron con su amo, se fueron directos a beber de la fuente y lo siguiente fue mear y cagar al pie de los jóvenes árboles, que es lo que más les gusta. A los aparatos, ni mirarlos y, por supuesto ni utilizarlos. Teniendo en cuenta que el deporte natural practicado por los perros es correr y correr y el tamaño del tal gimnasio no da para tanto, al poco rato perro y dueño se aburren y se van al camino, por el que caminamos muchos y donde cada vez es más frecuente ver perros sueltos e incluso disfrutando del frescor del agua del embalse, algo que está prohibido para animales y perros por ser agua destinada a consumo de los humanos. Por todo lo cual sugiero que, para rentabilizar la inversión del susodicho gimnasio canino, se contrate un monitor que los entrene y les enseñe a hacer ejercicio. Que Dios me perdone tanta tontería.
Antonio Bueno (Ourense)
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