El colegio Santo Ángel pone corazón y suma compromiso

Publicado: 20 sep 2026 - 00:50
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

Amigos y amigas:

Una comunidad de personas educando y guiando a más de 500 niños y niñas, ese es el colegio Santo Ángel del barrio del Couto en la ciudad de Ourense. Como buen equipo, adecuadamente organizado, se ha marcado unos objetivos para este curso 2026-2027, que ilustran en un cartel con elocuentes imágenes y presentan también en un artístico vídeo. El colegio es un buen equipo, impulsado por la oración de una pequeña comunidad de calasancias, que rezan a la vera de las calles Santo Domingo y Cardenal Quiroga de la ciudad.

El primer objetivo que se han propuesto para este curso es “Aprender a mirar la vida más allá de las apariencias”. En el cartel, una ventana que se abre sobre un muro simboliza una mirada bondadosa y esperanzadora hacia nuestro mundo. El segundo objetivo es “Comprender y experimentar compasión hacia las necesidades de los demás”. En el cartel, una persona mostrando su corazón, que prefiere dar a recibir, expresa el valor del compromiso auténtico. El tercer objetivo es “Implicarse responsablemente en el cuidado y la mejora de la vida”. En el cartel, el mundo es objeto de una mirada tierna y una acción comprometida.

Los educadores y educadoras se proponen conseguir estos objetivos “poniendo corazón y sumando compromiso”. Se inspiran en el evangelista Marcos cuando dice: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir”. Y en el apóstol Pablo cuando escribe: “Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer el bien”. Y beben en las encíclicas “Laudato Si´” y “Fratelli tutti” y en el discurso que el papa Francisco dirigió a la familia calasancia el día 28 de febrero de 2024. Y recuerdan que el P. Faustino escribió: “Obras son amores y no buenas razones” y… “muchas veces se sirve el Señor de los instrumentos más humildes para las obras más grandes”.

Amigos y amigas, los educadores del colegio Santo Ángel son conscientes de que para enseñar se precisa saber, pero para educar se precisa ser. Con su ser lograrán alumnos con un “perfil espiritual, solidario y comprometido”, como quería el ourensano san Faustino Míguez.

Adolfo Requejo Rodríguez (Ourense)

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