La Región
TCA: Para muchos una tontería, para otros una realidad
A los españoles nos cuesta recordar nuestra historia y así poder aprender de ella. El trabajo político más concienzudamente realizado por el franquismo fue el fomento del enfrentamiento entre las diversas corrientes ideológicas. Era necesario que el odio entre ellas creciera para mantenerse en el poder. Todos tenían algo contra alguien. La Transición no logró erradicar totalmente esta manera de vivir. El establecimiento del llamado "cordón sanitario" es una muestra de esta manera de enfrentarse con la realidad.
Un cordón sanitario fue el establecido por la izquierda catalana con la anuencia de Rodríguez Zapatero y los partidos nacionalistas catalanes en el Pacto del Tinell, en el que se excluía al Partido Popular de su campo de alianzas. Más tarde se pretendió un cordón para aislar unas veces al Partido Popular, otra a Podemos, otra a Ciudadanos, de manera más sibilina contra el PSOE o IU.
El gran triunfo de la Constitución es no excluir a nadie del juego democrático, salvo los que se excluyen a sí mismos por sus prácticas.
Las recientes elecciones del 24-M han puesto de manifiesto con claridad meridiana que la política se ha de desarrollar por otros principios y otras maneras, marcada en todo momento por el respecto a las posiciones de los "otros". Los "cordones sanitarios" pueden servir para reforzar las posiciones de los "aparatos" de los partidos con su carga de burocracia y de prejuicios, sin que a ello se sumen las bases ciudadanas, pero eso no nos acerca a la política, sino que nos aleja.
Una ojeada por la historia nos dice como los excluidos de hoy son los posibles aliados de mañana, dejando al descubierto la falacia de la política de exclusiones. Es la política un proceso para cohesionar a los diversos sectores de la ciudadanía en un proyecto de optimización de la convivencia.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
La Región
TCA: Para muchos una tontería, para otros una realidad
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
La ansiada paz
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
Don erre que erre
La Región
ETA: el refugio de los mediocres
Lo último