El momento oportuno

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 10 ago 2026 - 00:15
Opinión de Fernando Lusson.
Opinión de Fernando Lusson. | La Región

El jefe del Estado, el rey Felipe VI se ha comprometido a viajar a Ceuta -y seguramente también a Melilla- según le confirmó al alcalde-presidente de esa ciudad Juan Jesús Vivas, las dos únicas ciudades españolas que todavía no ha visitado, tras recibirle de forma extraordinaria en su residencia veraniega de Marivent. Tras el encuentro, motivado por la avalancha o la “invasión” de decenas de miles de personas procedentes de Marruecos hay quien quiere dar la impresión de que el rey no puede pisar suelo español en África porque el Gobierno se lo impide.

Sin duda es así, porque es el Gobierno quien dirige la política exterior y quien determina constitucionalmente lo que el rey puede y no puede hacer. Y si en catorce años de reinado no se ha encontrado el momento oportuno para esa visita, no parece aconsejable que se realice en un momento de crisis entre los dos países y menos aún si no sirve para mejorar las relaciones, y por el contrario puede ser utilizado por Marruecos para exacerbar sus ansias nacionalistas sobre las ciudades españolas.

No es tanto una cuestión de miedo a la reacción de Marruecos, sino de que poco aportaría a la resolución de un conflicto latente, aunque también puede percibirse que el reino alauita no se sentirá ni más ni menos afrentado, aunque descomponga el gesto, porque sus intereses están más allá de cuestiones coyunturales como la visita de Juan Carlos I en 2007, 32 años después de su ascenso al trono.

No obstante, al rey le quedaría al menos un año de espera, si se produce un cambio de Gobierno y el nuevo recupera la tradición de que el nuevo presidente del Gobierno realice la primera visita al extranjero al vecino del sur, y le da el plácet, porque Pedro Sánchez, el jefe del Ejecutivo español que más veces ha visitado las dos ciudades españolas está dispuesto a mantener la política de apaciguamiento con Marruecos, que además ha tenido decisiones inexplicadas, y no querrá exacerbar los problemas con la visita real.

La acumulación de sucesos que han afectado gravemente a la ciudadanía, pandemias, volcanes, danas e incendios y ahora Ceuta, han servido a los reyes para tener una presencia muy cercana con todos los afectados, para trasladarles su solidaridad y para consolidar su prestigio y el apoyo ciudadano por la vía de esos comportamientos que muchos contraponen a los abucheos que recibe Pedro Sánchez. Ahora bien, el rey que sintió “gran preocupación e indignación”” por la crisis migratoria, es lo mínimo que podía expresar, después de que el presidente del Gobierno calificara como “una violación de la integridad territorial” los sucesos de Ceuta; pero también es lo máximo que puede decir como garante de la unidad y permanencia de la nación. Adentrarse en otras consideraciones políticas, sobre su deseo de visitar Ceuta y Melilla, o que desde determinados partidos se traten de aprovechar de sus sentimientos y Felipe VI no se sustraiga de “borbonear”, no puede ser sino una fuente de nuevos problemas que no interesan a la Corona. Bienvenida sea, sin embargo, cualquier labor diplomática discreta y de altos vuelos que realice con su “hermano” Mohamed VI.

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