El deber de solidaridad

Publicado: 25 mar 2025 - 05:15
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

Con tantas proclamas sobre la solidaridad entre los pueblos y entre la personas, declarado como un deber en la Constitución, sin embargo el “deber” cuyo desarrollo necesita ser actualizado y profundizado. Estamos en un momento en el que han crecido las desigualdades sociales y han adquirido nuevas formas de solidaridad.

La solidaridad es la idea fuerza en el Evangelio y en el pensamiento marxista, sin embargo encontramos grandes lagunas y grandes conquistas en su formulación histórica. La praxis humana no es abstracta sino concreta y da pie a la formulación de una ética de la solidaridad. Con ello da paso de la hominización a la humanización, en sentido de buscar en la realidad incesamente qué hacer y cómo hacer.

El ser humano se va haciendo paso en la construcción de la realidad. Se hace camino al andar. La solidaridad nos es fruto de un día. Se construye con acciones concretas en un horizonte utópico. Supone la creación de la utopía en realidad. La misma construcción de la Constitución fue una utopia a la que no estaban dispuestos a transigir sectores cualificados de algunos pensadores españolo. Al final despues de transaciones se concluyó en el Texto que hoy tenemos. Nada tiene de extraño que esos mismo sectores traten de hacer prevalecer sus ideas. el Tribunal Constitucional utiliza el argumento del art. 138.1 como uno de los fundamentales para concluir que corresponde al Estado la fijación de la participación de las entidades locales en los ingresos estatales y de los criterios de su distribución, pues uno de los objetivos perseguidos con ello es el equilibrio económico territorial. Indudablemente la España vacía no es una creación espontanea sino que es fruto de la política de desigualdad, insolidaria creada por el propio Estado.

La solidaridad es patrimonio de quien la practica. Francisco Carballo fue un luchador por la solidad entre los pueblos y entre las personas, aun entre aquellos que no creian en la solidaridad como elemento fundamental de la politica. Formado en una filosofía de la solidaridad entiende que es preciso la instauración de una democracia ética, de una democracia mística, en la que pueda realizarse una existencia plenamente humana. Es la nostalgia que se desplaza hacia el futuro. Se trataría una creencia que avanza hacia su plena realización en el hombre moral.

En el mundo de la cultura se ha producido un dualismo entre la vida subjetiva y sus propios contenidos objetivos. Y ha triunfado la cultura objetiva, ya que la subjetiva es la meta final que se apoya en los contenidos de la misma. El problema es cuando los objetivo se escinde de la vida y de los sujetos, lo que ha sucedido con la técnica y con los populismos más rápidos en sus procesos que en el crecimiento subjetivo en las personas. La lucha contra la insolidaridad implica la transformación de las personas y la estructuras.

Moncho Ramos Requejo

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