La Región
El edificio
Ante todo le doy las gracias a mi doctora, Villar de Francos, y al doctor Cebrián por todas las atenciones que han tenido conmigo, enfermeras y auxiliares de traumatología de la séptima planta, por todos sus cuidados. Gracias Herminia e Ingrid por todo.
No así puedo decir lo mismo de mi médica de familia en el ambulatorio de Xinzo de Limia. No ha tenido ni un ápice de sensibilidad, por no hablar de la falta de empatía y humanidad en la relación médico-paciente, a sabiendas de que llevo 8 meses operada y he estado 2 meses y medio ingresada. Después de un año, hoy todavía sigo yendo a hacer curas y sólo espero que pueda volver a caminar con normalidad para disfrutar con mis nietos e hijos de la vida. Deseo de corazón que sólo los auténticos profesionales de la medicina realicen su trabajo como se merecen: con respeto y admiración, y los que se dedican a ello sólo por dinero, sin humanidad, decirles que no sean egoístas y que dejen su puesto a esos profesionales en quienes confiamos, aquellos en quienes ponemos nuestra vida en sus manos, sabiendo que lo que harán será lo mejor que puedan hacer.
Para despedirme no puedo dejar de nombrar a mi querido reumatólogo Dr. Mareque, que a pesar de estar a 150 km. ha sido el único que me ha diagnosticado esta rotura de tendón.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
La Región
El edificio
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
La sinrazón manda
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
Un oasis en Auria
Lo último