La Región
El Malecón no es un juguete
Todo pasa, y la pandemia, con sus devastadores efectos, también pasará. Por mucho que los agoreros y los catastrofistas se empeñen en vaticinar un futuro desolador, no hay nadie facultado para privarnos de un derecho fundamental, que es el derecho al optimismo, a ser positivos, a mirar hacia adelante, a plantarle cara a la vida con la mejor se nuestras sonrisas y con la mayor predisposición posible para hacerla más llevadera.
Ser optimista no significa estar ciego y no ver la realidad, es básicamente una actitud intelectual y emocional indispensable para sobrevivir en el caos, para no bajar definitivamente la guardia ante las adversidades y para afrontar el futuro con mejor ánimo.
Ser optimista es, en cierto modo, un mecanismo de defensa que puede resultar muy útil en determinadas circunstancias, y son precisamente, las circunstancias actuales las que precisan de un estímulo vital tan importante como es el del optimismo del que no deberíamos desprendernos nunca ni permitir que nos lo arrebaten.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
La Región
El Malecón no es un juguete
La Región
Redes contra cerebros infantiles
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
La escalera del avión
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
Problemas de agua
Lo último
Para mejorar la seguridad vial
Comienzan las expropiaciones para la pasarela de Cudeiro
"A MÚSICA É UNHA FERRAMENTA DE PAZ"
120 músicos actuarán en el Festival Solidario de Barbadás
RECOGIDAS SOLIDARIAS
Solidaridad, una vocación sin fecha límite en Amoeiro