La Región
Á Confederación Hidrográfica non lle gusta Valdeorras
El tiempo. Los relojes miden el paso de los días, las horas, los minutos, los segundos, incluso las milésimas. Hemos perfeccionado esa medición para organizar casi todas las actividades humanas.
Pero esos relojes también marcan épocas sociales, económicas y políticas. Hoy, el reloj de la realidad social y de la innovación no coincide con el de la política y las instituciones públicas. El primero avanza inexorablemente, empujado por los problemas sociales, las nuevas herramientas tecnológicas y los avances científicos; el segundo parece detenido en el pasado.
La educación y la sanidad, dos joyas del Estado de bienestar, ya no responden a las demandas de la sociedad. Tampoco lo hará el futuro laboral: se exigirán conocimientos que el reloj del sistema educativo no está proporcionando.
Los agentes que mueven las saetas de las instituciones siguen en coches de caballos, mientras el resto viaja en vehículos eléctricos y, pronto, sin conductor.
Este retraso se ve con frecuencia. Quienes manejan los hilos institucionales permanecen en estado sedentario, sin hacer el ejercicio necesario para evitar el sobrepeso y la obesidad del sistema. La grasa acumulada a través de enchufes, clientelismo y prebendas impide adelgazar a quienes practican esta “nutrición”, mientras quienes los eligen apenas protestan y no se refugian en la abstención.
Como advierten los expertos en salud, las enfermedades de la grasa corporal se manifiestan en múltiples patologías. Lo mismo estamos viendo en la vida pública.
Pedro Marín Usón
(Zaragoza)
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