La Región
Poder volar
Es curioso cómo el Mundial de fútbol de 2026 nos revela una verdad incómoda: más de la mitad de los españoles gastará entre 51 y 200 euros en “delivery” (comida a domicilio) durante el torneo. El fútbol ya no se vive en el barrio, en la plaza, en el bar de toda la vida. Se ve solo, con el teléfono en la mano, con el menú de pizza en una mano y el mando en la otra.
El fútbol colectivo, el de la tertulia entre vecinos, el de la comida compartida en casa, el de la paella dominical mientras se comenta el partido, está muriendo. Lo reemplaza el “menú del fútbol que levanta pasiones”: un “delivery” frío, solo, consumido en soledad digital.
¿Cuántos abuelos enseñan fútbol a sus nietos en la plaza? ¿Cuántas familias hacen la comida juntos mientras ven el partido? La respuesta duele: casi ninguno.
Es el precio de la “conveniencia”: el fútbol se mira solo, la comida se pide hecha, la experiencia colectiva se transforma en un paquete de Uber Eats y una contraseña. Eso sí “Gooool de España” en las redes.
El Mundial debería unirnos. En lugar de eso, nos aísla. Comemos solos, vemos solos, comentamos solos en las redes sociales. Interconectados en el mundo, viviendo solos en el ocio, es al parecer el futuro de las relaciones de la actual sociedad.
Pedro Marín Usón (Zaragoza)
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