Luz verde al insulto
Si nos echamos las manos a la cabeza cada vez que escuchamos o leemos las “lindezas” que se lanzan los políticos entre bancada y bancada, en los pasillos o en las tertulias, con la propuesta de reforma del Código Penal sobre la libertad de expresión, las peleas de grillos se van a quedar cortas cuando se apruebe el nuevo decreto ley que puede exonerar de culpa cualquier tipo de improperio o exabrupto lanzado contra un contrario o contra las instituciones.
Al margen de consideraciones sobre la procedencia o no de este cambio legal, que algunos entienden como un retroceso y otros como un avance progresista, en mi opinión hay un matiz que no se ha tenido en cuenta, y es el aspecto estético del asunto, porque si ya nos parecían exageradas algunas trifulcas, con tintes callejeros, de nuestros representantes, lo que está por venir, si llegan a buen puerto las pretendidas reformas, puede significar que se abra la veda al insulto indiscriminado y a la descalificación del contrario, sin necesidad de más argumentos y sin ningún tipo de límites, lo que podría dar lugar a situaciones incluso más esperpénticas de las que estamos ya habituados a contemplar.
Pero en política todo vale y aún no hemos visto hasta dónde se puede llegar, por lo que parece.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
Nueva tecnología
Los seguros, otra ventana de oportunidad en el negocio de la IA
POLÉMICA FIESTA
Sortean entradas para el tardeo en el jardín de As Burgas
Arturo Maneiro
PUNTADAS CON HILO
Zapatero y la moral socialista