De Mary Carmen a Montse Domínguez

Publicado: 22 oct 2026 - 01:10

Quién iba a decir la de vueltas que podían dar los efectos de la desahuciada Maricarmen (19 años tirando de prórrogas por cierto). Si para el Gobierno de turno la cosa se presentaba apetecible para sacar rédito político, de ello salió el decreto en honor de la mal llamada “víctima”. Esa víctima creada con premura que le serviría de resorte para salpicar toda la basura posible tanto para los tenedores de alguna vivienda en alquiler como en especial para toda la oposición, que a veces parece que todo vale y no es así, señores. Tanto los pequeños como los grandes propietarios tienen la libertad de gestionar sus propiedades como quieran, para eso está la ley de la propiedad privada. Esas propiedades son suyas

Vamos a decir de paso que detrás de ese decreto, nacido de un germen de envidia a quien trabaja y ahorra, está escondido el efecto contrario al que sus socios le estaban demandando: no se han bajado los precios y miles de ofertas se han retirado del mercado por el miedo a las medidas creadas por la ceguera y la aceleración para intervenir en lo privado para satisfacer a los solicitantes.

Sí señores, la solución a la vivienda no es el intervencionismo

Y en pocos días se cierra el círculo, pues como espoleta del revuelo está Montse Domínguez y su amada pareja, que dejaron por el suelo las críticas hacia la oposición. Sus más de 30 pisos y algún que otro desahucio y demás negocios dejaron en evidencia las poco sostenidas teorías de pureza que trataban de defender para hacer caja en modo votos. Toda una demostración de incongruencia e hipocresía

Lo cierto es que tanto la pareja de Montse como cualquier españolito puede y debe de hacer de su capa un sayo y explotar al máximo sus posesiones en forma y modo que más le convenga. Para eso se supone que estamos en libertad. De no ser así, hagámonos a la idea de que estamos viviendo una dictadura.

Sí señores, la solución a la vivienda no es el intervencionismo, el derecho a la vivienda lo tenemos todos, pero a algunos nos falta la capacidad y el poder económico. La simple ley de la oferta y la demanda provocan un ajuste de forma natural, pero no se pueden sacar decretos que atropellan la propiedad privada.

El chiste del caso lo forma el ansia de colocar unos contratos indefinidos como los que instauró Franco en los años 40/50/60, derogados por Felipe González en 1985. Cuando menos patético, otra contradicción más.

Mario Varela Pérez

(Ourense)

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