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No hay quien dude de la importancia del ombligo y de su inestimable función durante el proceso de gestación, pero no está tan claro que se le está dando el tratamiento que le corresponde, porque no siempre nos referimos a él con el respeto debido y en infinidad de ocasiones tendemos a ningunearle o a ridiculizarle.
Y no es justo, de ninguna manera es justo que si decimos de alguien que se mira demasiado su ombligo, parece que el ombligo tuviera la culpa de que ese alguien proceda de determinada manera, como tampoco es justo ni lógico que cuando pensemos que nosotros mismos nos lo miramos demasiado, lo hagamos de manera un tanto despectiva, como echando balones fuera.
No todas las manifestaciones en torno al ombligo tienen el mismo carácter, aunque siempre sean peyorativas, como cuando se dice de alguien que se cree el ombligo del mundo, una manera un tanto peculiar de ridiculizar a ese alguien.
Pero sea cual sea el tono que utilicemos al referirnos al ombligo reclamo para él un trato más afectuoso porque como le miro con frecuencia le tengo mucho cariño.
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