La Región
Caminando, aprendiendo
Las redes sociales están transformando la infancia en un escaparate de vanidades prematuras. Niñas que no precisan cuidados corporales complejos imitan rutinas de “skincare” vistas en TikTok e Instagram: sérums, exfoliantes y cremas antiadultas, una moda que invade baños familiares.
Expertos en Dermatología y Pediatría alertan: estos productos son innecesarios para pieles infantiles, más sensibles, y provocan irritaciones, alergias o empeoran acné. Basta limpieza suave, hidratación básica y fotoprotector; nada de fórmulas adultas con retinol o fragancias agresivas.
Esta barbarie sacrifica el desarrollo cerebral por la obsesión estética
Dermatólogos y pediatras insisten en rutinas simples adaptadas a la edad. Se denuncia el lobby cosmético y la falta de regulación: influencers menores promocionan sin control, amplificando presiones que distorsionan la autoimagen.
Esta barbarie sacrifica el desarrollo cerebral por la obsesión estética. Filtros ideales ocultan acné real, fomentando ansiedad, depresión o trastornos alimentarios en vulnerables adolescentes. Neurodesarrollo forjado en likes, no en juego libre.
Despertemos: hay que regular la publicidad digital con menores, educar en autenticidad. Prioricen mentes sobre mirrors. ¿Permitiremos que algoritmos roben infancias? Resulta paradójico prohibir móviles en aulas mientras esta barbarie azota a futuras ciudadanas. ¿No es violencia de género?
Pedro Marín Usón
(Zaragoza)
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último