Ourense no puede vivir permanentemente cortada

Publicado: 21 jun 2026 - 00:10
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

Las fiestas son necesarias. Los eventos deportivos, culturales o de cualquier otra índole también. Generan actividad económica, atraen visitantes y contribuyen a proyectar una imagen dinámica de la ciudad. El problema no son los eventos en sí, sino que en Ourense se ha convertido en algo demasiado habitual cortar calles y avenidas que son auténticas arterias de circulación, provocando molestias que afectan a miles de vecinos en su día a día.

La situación se agrava por una realidad difícil de entender en pleno 2026: Ourense, una ciudad de más de 100.000 habitantes, sigue sin disponer de una circunvalación adecuada. Es una carencia histórica cuya competencia corresponde principalmente al Estado, pero que también debería ser una prioridad para el Ayuntamiento, la Diputación y la Xunta, que tendrían que reclamarla con mucha más insistencia. Sin una alternativa para canalizar el tráfico, cada corte de una vía importante se traduce en atascos, retrasos y largas colas para quienes van a trabajar, estudiar o simplemente desplazarse por la ciudad.

A ello se suma la coincidencia de numerosas obras, muchas de ellas necesarias y positivas siempre que se ejecuten en plazos razonables. Sin embargo, cuando una ciudad sin circunvalación ve cómo se cortan calles por eventos y, al mismo tiempo, se reducen las alternativas por obras que se prolongan, el resultado es un caos circulatorio casi permanente. Los ciudadanos merecen una ciudad cómoda para vivir, y hacer compatible el ocio con la movilidad no debería ser una tarea imposible.

Existen alternativas que ya funcionan en muchas ciudades. Determinados conciertos o eventos multitudinarios podrían celebrarse en zonas más periféricas, apoyados por lanzaderas gratuitas de transporte público y aparcamientos disuasorios. En Ourense seguimos empeñados en concentrarlo prácticamente todo en el centro, una visión cada vez más desfasada que acaba perjudicando a vecinos, trabajadores y comerciantes.

Y, por último, conviene plantear una reflexión sobre la coherencia de algunas decisiones. Se restringe la circulación en determinadas zonas por motivos medioambientales, pero después se organizan concentraciones de vehículos deportivos o rallies de coches clásicos en espacios tan sensibles como el casco histórico. Si la sostenibilidad es un objetivo real, debería aplicarse con criterios coherentes y sin contradicciones.

Ourense necesita fiestas, eventos y actividad. Pero también necesita planificación, sentido común y soluciones que permitan disfrutar de una ciudad viva sin convertir la movilidad en un problema diario. No se trata de elegir entre una cosa y otra. Se trata de hacerlas compatibles.

Andrés Gómez Pereiro (Ourense)

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