La Región
Ecovigilantes y Colillas
Un chimpín es un vehículo diseñado para el transporte de materiales ligeros utilizados principalmente en agricultura, construcción y almacenes. Se le llama también tractor de volquete, o de caja abatible
No es una aberración de dicha palabra el que un vecino mío le apodasen Pinchin mucho antes de que apareciese dicho artilugio. Ahora su hijo forma parte como un principal integrante de la pandilla de jubilados que solemos tomarnos en compañía unos vinos de mañana y tarde-noche.
Mi padre, que tenía su casa y su habitación donde dormia dándole lac ara mismo a la carretera general, siempre le estuvo muy agradecido porque a las ocho de la mañana cuando el Pinchin pasaba por delante para subirse al autobús que tenía su parada a unos trescientos metros, delante de la taberna de la parroquia, lo dejaba casi muy cerca de la empresa lechera donde trabajaba como descargador de sacas de pienso y otras menudencias propias de su cargo, todos los días lo despertaba por la estridente tos que emanaban aquellos pulmones saturados de nicotina de un fumador azas empedernido.
A un mes de jubilarse el Pinchin -se murió, así de repente-, cuando nadie lo espera ni nadie lo auguraba. Cuando tocó la campana anunciando su muerte, nadie pensó que sería por él, había otros candidatos o candidatas que tenían más números en esa letal bien fuese por la edad o bien fuese por la enfermedad.
Pero no, Le tocó a él.
Nadie se lo esperaba, pero así es la vida de cruda e irracional.
Meses después de esta lamentable defunción, mi padre no le dío mucha importancia, pero seguía oyendo cada mañana a la hora cierta de las ocho la tos de todos los días.que le despertaba.
Es más cuando pasaban unos minutos de las ocho aquella tos aparecía y lo despertaba.
Durante algún tiempo aquello le pasó totalmente inadvertido y ni siquira cuenta se dio. Pero acaeció que un día se despertó un poco antes, permaneciendo y gozando del calor de la cama cuando oyó nítidamente aquella tos atropellada y tan conocida. Se levantó rápido abriendo la ventana y oteando con interés a uno y otro lado de la carretera en busca del autor. No nadia que circulara por ella. Aquello le inquietó sobremanera y durante todo el día fue su único pensamiento. Decidió poner para el otro día el despertador media hora antes, pero por lo que fuera se paró a las tantas de la madrugada.
Le rezó un padrenuestro por su alma y se durmió con la conciencia muy tranquila de quien ha hecho las cosas bien hechas. Se despertó a la hora justa pero ya no escucho más aquellas toses.
Y dejó de pensar en Pinchin, pues quien vive de recuerdos vive entre muertos.
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