La Región
Una selección que educa en valores
Posiblemente esta carta no sea más que un brindis al sol, pero me servirá, en una pequeña medida, para echar fuera una ínfima parte de la rabia que llevo dentro días después de que un “delincuente habitual” (el resto de calificativos me los guardo) entrara en mi cafetería para llevarse lo que pudiera encontrar. Al final se llevó el cajón del dinero, rompió el TPV, la impresora, el cristal de la puerta y un teléfono de mediados del siglo pasado que era herencia de mis abuelos, de cuando tuvieron un hotel en Ourense (esto último fue lo que más coraje me dio)... Todo, por suerte, cosas materiales.
El caso es el mal cuerpo que te queda cuando alguien entra en algo que es tuyo, sin permiso ni invitación y, por encima, violentándolo todo.
El quinqui está más que identificado a pesar de ir con la cara tapada, porque nunca fui el más listo de la clase pero tengo recursos, indago, pregunto, ato cabos y... ¡esto es Ourense!
Y digo yo, ¿y si hubiera coincidido con él en el local y se me cruzan los cables o lo veo por la calle (es habitual verlo por la zona) y actúo de manera ni cordial ni amistosa? ¡Posiblemente yo tendría un problema! Este tipo de individuos deberían de estar recluidos en sitios habilitados para ellos o en otros para que descansaran en paz y nos dejaran descansar al resto de la gente del común, que estamos intentando ganarnos la vida diariamente, con lo que ello cuesta.
Acabaré diciendo que en mi casa sólo entra quien yo quiero, lo del teléfono lo tendré presente para siempre (y eso que soy poco sentimental) y que me perdí el concierto de los Maiden en el Resu y eso que ya tenía entrada comprada desde diciembre del 25... ¡Y con la música no se juega!
Tú (omito el nombre que ya tiene la Policía), mejor que no coincidamos...
Mariano González González (Propietario del Ceres 1894, Ourense)
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