La Región
Justicia y equidad
Desde el respeto a la figura del presidente Pedro Sánchez y al marco democrático que todos compartimos, no puedo evitar expresar mi profunda preocupación por el rumbo que ha tomado el gobierno actual de España.
Una democracia madura no puede basarse en equilibrios frágiles ni en pactos con fuerzas que abiertamente rechazan la unidad nacional. Las cesiones al independentismo catalán y vasco, incluida la ley de amnistía, no solo han supuesto una humillación institucional, sino que han desdibujado los límites del marco constitucional. Todo en nombre de una estabilidad parlamentaria que parece tener un precio demasiado alto.
A esto se suma un hecho aún más grave: el escándalo de corrupción conocido como el caso Koldo, donde se investigan mordidas millonarias en contratos públicos durante la pandemia, que afectan directamente al entorno del exministro José Luis Ábalos, figura clave del PSOE y del Ejecutivo. La existencia de comisiones ilegales con dinero público, utilizadas presuntamente para enriquecer a personas próximas al gobierno, no puede ser tratada como un caso aislado o menor. Exige responsabilidad política al más alto nivel.
Tampoco es tolerable la creciente tendencia a desacreditar instituciones que no se alinean con el discurso del gobierno: desde los jueces hasta los medios, pasando por órganos de control. Esta estrategia debilita la democracia y deja en entredicho la separación de poderes.
El socialismo debería ser un proyecto de cohesión, justicia y ética pública. Hoy, sin embargo, se ha desfigurado en alianzas peligrosas, estrategias de supervivencia y silencios cómplices ante la corrupción. España merece algo más: un gobierno que gobierne para todos, que respete las instituciones y que no se apoye en quienes quieren romper el país.
José Manuel Varela Mosquera (Ourense)
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