La Región
La Sanidad no puede esperar más, es hora de que los dirigentes actúen
Los facultativos de nuestro país llevan demasiado tiempo manteniendo un sistema sanitario que funciona gracias a su compromiso, no gracias a las condiciones que se les ofrecen.
Mientras ellos continúan atendiendo, operando, investigando y garantizando la salud de millones de personas, quienes tienen la responsabilidad de actualizar el Estatuto Marco siguen sin asumir el deber básico de sentarse a dialogar.
Esta falta de voluntad para abordar un problema urgente no es una cuestión menor… es una decisión que tiene consecuencias directas en la vida de la ciudadanía.
Cada día sin avances se traduce en más retrasos en las listas de espera, más consultas saturadas, más intervenciones aplazadas y más desgaste para unos profesionales que ya trabajan al límite. No se puede exigir excelencia mientras se ignora la necesidad de un marco regulatorio digno, moderno y acorde a la realidad sanitaria actual. La inacción institucional no solo erosiona la confianza de los profesionales; compromete la calidad asistencial que el país necesita y merece.
La dignidad en el ejercicio de la medicina no es negociable. Es un pilar esencial para garantizar un sistema sanitario estable y sostenible. Los facultativos no piden privilegios… exigen condiciones que permitan ejercer su labor con seguridad, respeto y eficacia. Y esa responsabilidad recae directamente en quienes tienen la capacidad de legislar, actualizar y decidir.
Es momento de asumir que mirar hacia otro lado no resolverá nada. La falta de diálogo no es neutral, agrava el problema. La ausencia de respuestas no es inocua, deteriora el sistema. Y el retraso en la actualización del Estatuto Marco no es un trámite pendiente, es una deuda con quienes mantienen con vida la salud pública.
Los facultativos han demostrado sobradamente su compromiso. Ahora corresponde a los responsables políticos demostrar el suyo. Escuchar, negociar y actuar no es una concesión, es una obligación. El futuro sanitario del país depende de decisiones valientes, no de mantener cerradas las puertas de la salud pública.
José M. Varela Mosquera (Ourense)
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