"Mi" Semana Santa 2026

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Publicado: 07 abr 2026 - 04:10
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

Amigos y amigas:

El título de esta carta me lo prestó el artículo que el día 3 de abril escribió en La Región la periodista Julia Navarro. Nos recordaba ella algunas acciones que, cuando era niña, realizaba estos días. Nos recordaba la palma trenzada que exhibía, las películas que veía, el vestido que estrenaba, el menú que tomaba, las siete iglesias que visitaba, las procesiones que contemplaba… y los largos paseos que hacía. Y terminaba: “No diré que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero sí recuerdo aquellas Semanas Santas con nostalgia y cariño”.

Os confieso que he vivido esta Semana Santa de 2026, sin nostalgia y con ternura, en la capilla de las Calasancias, en la capilla de las Esclavas y, sobre todo, en la parroquia María Auxiliadora-Salesianos. En los tres recintos sacros, todos los Oficios se realizaron en el tiempo adecuado, y con el ritmo de silencios y palabras que exige una gran sinfonía en los sucesivos compases. En ellos os recordé a todos con cariño.

El Domingo de Ramos participé en la procesión que hizo parada en el parque de San Lázaro, con ancianos y con matrimonios jóvenes con sus hijos. El Jueves Santo interioricé la institución del sacramento del Sacerdocio y de la Eucaristía y el mandamiento del Amor Fraterno; los tres me llenaron de amor, cercanía y entrega. El Viernes Santo seguí con más atención la proclamación de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan, y la homilía en la que Antonio nos proponía abrir nuestro corazón para que la Palabra penetrara en él, como penetra la lluvia de primavera la tierra que fecunda.

En la Vigilia Pascual escuché un Pregón sentido y afinado, unas Lecturas que me recordaron la Historia de la Salvación; y canté, al final del Oficio, un “aleluya, aleluya, aleluya” que traspasó mi corazón y elevó mi alma. Aleluyas que repetí, el día siguiente, en la misa de Resurrección en la capilla de las Calasancias.

La parroquia María Auxiliadora es una privilegiada. Cuenta con Belarmino y su guitarra, Luis o Eusebio y su órgano, Ángel y su coro, Yolanda y su amiga Pili; expertos en nuevas tecnologías, catequistas, lectores/as… Y todos sus feligreses acogen y secundan los mensajes que reciben.

Amigos y amigas, durante esta Semana Santa no vi 200 variedades de camelias como pudieron observar en Compostela, pero observé 200 formas de crear comunidad cristiana viva. No la celebré en mi parroquia natal, Zorelle, pero la viví entre gentes con una fe vital. Todo me recordó que nuestra vida acabará en resurrección. Grite, pues, la alegría; calle la aflicción. Y, mientras tanto, que la golondrina vuelva y el mirlo cante.

Adolfo Requejo Rodríguez (Ourense)

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