La Región
Un mundo mejor
Los últimos conflictos bélicos, tanto el de Ucrania como el de Irán, nos vienen a demostrar el insaciable afán e interés economicista de estas guerras, provocadas por quiénes se disputan la hegemonía mundial, en la única vertiente de detentar el poder absoluto sobre la economía mundial basándose, exclusivamente, en las armas, despreciando la razón y el derecho internacional.
La soberanía de las naciones a organizarse, según sus deseos, posibilidades y cultura, está siendo avasallada por quienes urdiendo motivos humanísticos, esconden sus deseos en apropiarse de los recursos naturales para beneficio propio. Así ocurre con Venezuela, Cuba, Ucrania, Irán y todos aquellos otros ubicados en el denominado “tercer mundo”, que son vilmente superexplotados y expoliados para enriquecimiento del más poderoso.
Esa expansión de intereses económicos requiere también de una expansión de influencia política, con cambio de régimen, a través de líderes títeres impuestos por el conquistador. Unos por posición estratégica, como Groenlandia, otros poseen el oro negro, como Irán o Venezuela, otros pueden ser explotados como zonas de recreo, como Cuba o Gaza, mientras que otros poseen tierras raras, como Ucrania. En definitiva se trata de configurar un nuevo mapa mundial, donde las grandes potencias de las armas, impongan su ley aún a costa de miles de vidas humanas inocentes, cuyo único delito es el haber nacido en un territorio deseado por los aspirantes a gobernar el planeta. Mientras esto ocurre, China está expectante y en silencio pero creciendo más que ninguno de ellos.
Los ciudadanos, en su inmensa mayoría, deseamos un mundo en el que impere el respeto mutuo, aspiramos a vivir en paz, sin explotadores ni explotados, sin corruptos ni corruptores, sin agresores ni agredidos, más solidario, con más empatía y ninguna bomba, ni tampoco líderes prepotentes.
Francisco Domínguez Martínez (Ourense)
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