La Región
Sin sexo no hay vida
Pongámonos como nos pongamos la evolución de las especies llegó a ser real y pudo llegar a nuestros días gracias al atractivo y empuje del sexo. Ese atractivo fue el principio de toda vida, la química interna de todo ser se puso a trabajar para crear el deseo sin el que esa química no fluiría nunca, pónganse en la hipótesis de qué sería de nosotros si en un principio no sintiésemos hambre por ningún alimento, la inanición daría al traste con el más fuerte de cualquier especie tanto animal como humana. A veces parece que para algún segmento de la sociedad el sexo es algo trivial. Me cuesta creer que aún pasada la fogosidad juvenil alguien pueda no seguirse recreando en un deseo que aun limitado por la abundancia física deje de disfrutar aunque sea solo en comentarios tanto entre amigos como viendo tertulias y prefiera un cambio de tema en la conversación.
Los mundos que el sexo crea y nos pone delante cada día nunca deben de ser desdeñados pues es tan grande su servicio y le debemos tanto (la vida nada menos) que debemos de estarle agradecidos de por vida. Cada especie responde como se le ordenó en su momento forjando ese eslabón al que sin dedicarle ni atribuirle mérito voluntariamente va cimentando espejos en los que mirarnos y así seguir mejorando día a día. El abrigo que nos da el sexo a todas las especies aparte de perpetuar las mismas modela el mundo contrariamente a lo que hacen demasiadas acciones políticas que no hacen otra cosa que no sea la autodestrucción.
Recordemos aquel dicho, pueden más dos tetas que dos carretas y eso mueve el mundo solo con el placer de la mente creando el ambiente que el futuro necesita para continuar en la órbita terrestre.
Uno puede tener atracción hacia un nivel al que nunca podrá acceder pero el deseo le mantiene vivo hasta el confín de su vida, puede estar resignado pero si el deseo se mantiene cada vez que se observe un cambio del que uno ha recogido buenos frutos esa persona siente que el buen recuerdo le hace saborear en alguna medida la influencia que el sexo tuvo en su vida (mejor vivir deseando sin potencia que indiferente) aunque se nos vaya la potencia que no se nos vayan las ganas, me decía un hombre a sus 85 años, que no se resignaba a seguir pensando en ello, pues decía que de buenos recuerdos también se vive. Como rezaba el lema hippie, el eslogan en los años 60 por boca de Gershon Legman, y que sigue siendo válido, haz el amor y no la guerra. Que siga dándonos buenos momentos por siempre.
Mario Varela Pérez (Ourense)
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