Soliloquio eclipsante

CARTAS AL DIRECTOR

Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

“Soy capaz de manejar las

sombras, pero no de luchar

contra un eclipse”

(Stephanie Morgan Meyer,

“Eclipse”, novela 2005).

Este soliloquio al que me apresto no se inspira en la novela de la escritora y cineasta norteamericana, ya que lo que ella relata es un romance entre una mujer y un vampiro. Yo por el contrario, apenas puedo manejar las sombras, que arrastran mis torpes andares. Y el único vampiro quien me visita es el pesado cúmulo de años, que me va chupando diurna y nocturnamente la sangre.

Me acerco al teclado para inmovilizar sombras, y esperar la luz inspiradora de ideas, que ayuden a pulsar teclas al objeto de juntar palabras, que tengan algún sentido. Vano asemeja el intento. Busco en la ventana la vitamina solar. No la encuentro. El sol ha sido raptado en unos instantes por la luna. El vampiro solar lo ha eclipsado la dama lunar.

Al parecer tal acontecimiento astronómico previsto estaba. Corrió como pólvora mediática el evento. En plena canícula estival, propios y extraños se dieron a localizar sitios para una mejor visión del fenómeno. Se acotaron lugares bajo estipendios, como se agotaban gafas especiales. ¿Invadía un nuevo virus al que controlar con gafas y no mascarillas? Como otrora algunos se habrán forrado.

A mí me sucede como cierto corrido mexicano, yo para arriba miro muy poco, si siempre camino cabizbajo y asido al bastón en prevención de caídas, algunas ya vividas, merced al total abandono del estado de las aceras de la avenida que cruza el barrio olvidado municipalmente.

No contemplaré tan celebérrimo acontecimiento astronómico. Mientras me acompañe ya la corta vida, que me aguarda, asistiré con sumo gozo al amanecer y ocaso solar, como esperar pasivamente a las fases lunares, que velan mis sueños e informan del calendario agrícola al inquieto labrador.

Mi diestra mano, secuestrada por el túnel carpiano, como el cansancio de ojos, me amonestan por perseverar en fugarme de este soliloquio crepuscular. Voy a rendirme, y desear que actuemos, y no contemplemos, contra los eclipses sociales, como la insolidaridad humana, culminada por el odio hacia quien es distinto racial o ideológicamente.

Abelardo Lorenzo

(Ourense)

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