La Región
CARTAS AL DIRECTOR
En el umbral de la aporofobia
Princesita, tanto que decir y yo sin palabras.
Allá donde estés, espero que no me dejes sola y puedas mandarme tus fuerzas para poder salir adelante.
Fueron tantos momentos juntas que me parece imposible no volver a tocarte ni sentirte.
Contigo te llevas una gran parte de mí y me dejas un vacío tan grande que nunca volverá a ser lo mismo.
Quiero recordarte con esa sonrisa y esa mirada inmersa y tan llena de vida que nos regalabas día tras día.
Perdóname por no haber llegado a tiempo, por no estar a tu lado en tu partida, pero supongo que así lo decidiste.
Perdóname si alguna vez no supe estar a la altura, si no he conseguido ser la mejor tía que hayas podido tener, pero todo lo que pude hacer por ti, me sabe a poco.
Gracias por todo pequeña, y como te dije, te quiero con locura y siempre será así.
Prometo que voy a cuidar de Aroa, del niño de tus ojos (Diego), y de tus queridas hermanas como si fueras tú misma la que lo hiciera, pero te voy a necesitar conmigo.
Sé que estás orgullosa de ellos, y por eso te pido que les mandes muchas fuerzas siempre.
Me gustaría poder decirte tantas cosas... pero ya las sabes.
Hasta siempre mi niña. Te quiero.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
En el umbral de la aporofobia
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
La creatividad y la política
La Región
Nuestros municipios
La Región
La fiesta pasó y su corazón se quedó
Lo último
AMPLIA RED DE SERVICIOS
Leiro y Carballeda rompen la sangría demográfica comarcal
gestión y distribución
La ourensana Cogesa gestionará el banco de sangre de Cantabria
SOLVENCIA Y FUERZA
Mauro Dorado, del Celanova: “San Rosendo debe ser un fortín”