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Amigos y amigas:
Agradecemos a Carlos Risco la sabiduría que nos aporta en sus artículos “Cosas que (no) convienen”, escritos los domingos en La Región. Todos me recuerdan los comentarios que mis hermanas, Carmen y Pilar, hacían de las clases de don Vicente Risco, de quien siempre se sintieron orgullosas de haber sido alumnas. En las clases de don Vicente (a juzgar por lo que ellas me decían) y en los artículos de Carlos, brota siempre la buena literatura, la fina ironía y la clara crítica, adobadas con una pizca de picardía.
Recordemos uno de los diez “Detalles insignificantes que nos salvan la vida”, que nos hicieron sonreír con los otros nueve, el pasado día 15, leyendo La Región. La píldora tenía este perfume: “La yema en el cerezo es la fuerza del mundo que regresa de la tierra pasada la Candelaria. Acariciarlas templa el espíritu, sabiendo que volverá el cuco y la vida estallará en nuestro pecho pasadas las lluvias”.
A esta fuerza del mundo que regresa de la tierra canta el Entroido ourensano, porque en Ourense somos propensos a abandonar la seriedad para abonar la nostalgia, la retranca y el disfraz. Somos ambiguos para quienes no son nuestros amigos. En el Entroido, los ourensanos de Verín, Laza, Xinzo, Maceda… visten atavíos hechos de harapos para soñar y olvidar todo aquello de lo que están hartos. En cada villa hay un Fanfán, el rey de las carrozas de Verín, y un Roberto Verino, diseñador de Verín. Solo nos falta un Edelmiro Mateo, un Mirito de Verín, que diseñe letra y música al Fanfán de Laza, Xinzo, Maceda… En la letra y en la música le acompañaría su amigo salesiano Eusebio Martínez, Sebito de Palencia. Los dos darían al Entroido aún más potencia.
Amigos y amigas, dejemos reposar el Entroido y adentrémonos en la Cuaresma, en la que me gusta recordar dos refranes. “Cuando seas padre, comerás huevos”, que transformo en “Tampoco cuando seas padre, comerás huevos”. Porque el hambre, a menudo, se transmite de generación en generación. Y pienso que acostumbrarse a no desperdiciar comida es un saludable gesto que nos hermana a muchos. Y el otro refrán reza: “A falta de pan, buenas son tortas”, que transformamos en “Por falta de pan, hay muchas tortas”, porque sabemos que donde hay hambre estalla la guerra, y donde hay un corazón de paz, se evitan muchas tortas.
Adolfo Requejo Rodríguez (Ourense)
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