Ana Freire: “La IA puede detectar el riesgo de suicidio en los usuarios de las redes sociales”

Ana Freire es docente e investigadora

Publicado: 20 feb 2024 - 05:50 Actualizado: 20 feb 2024 - 07:28
La investigadora y docente Ana Freire.
La investigadora y docente Ana Freire.

Cuando le tocó escoger carrera universitaria, Ana Freire (Rábade, 1983) tuvo que decantarse por una de sus dos pasiones: la informática o la medicina. Ganó la primera opción, pero con el paso de los años, Freire ha logrado combinar ambas disciplinas. Ingeniera y doctora en informática, actualmente es docente e investigadora en la Barcelona School of Management de la Universitat Pompeu Fabra (UPF). También lidera el proyecto STOP para la prevención del suicidio a partir de inteligencia artificial y redes sociales. Este será el tema central de su ponencia de hoy, a las 19,00 horas, en la sede del Colegio Oficial de Médicos de Ourense.

¿Cómo nace STOP?

Siempre tuve vocación por aplicar la tecnología a la sociedad. Mi tesis se centró en la sostenibilidad, luego realicé proyectos de inteligencia artificial aplicada a la salud, a enfermedades neurológicas, imagen médica… Una vez, navegando por internet, vi una publicación sobre una mujer que se había suicidado después de colgar una carta de despedida en una red social. El caso me interesó, vi sus publicaciones antiguas y me di cuenta de que ya daban a entender que estaba mal.

Pero habían pasado desapercibidas…

Para un humano es difícil darse cuenta de esas cosas con la gran cantidad de información que hay en las redes sociales, pero un algoritmo sí puede detectar esas pistas y alertar del peligro. Ahí nació STOP.

¿Cómo funciona el algoritmo?

Mi idea inicial no pudo realizarse por la protección de datos, porque no es posible rastrear en tiempo real las redes, pero lo que hicimos fue estudiar a usuarios que pueden tener ideación suicida en redes sociales y extraer un perfil común a todos ellos. Así, a las personas que cumplen este perfil se les lanzan campañas específicas, con teléfonos de prevención de suicidio.

¿Cuál es ese perfil?

El 55,6% de los usuarios son mujeres de menos de 39 años, que hablan de temas como abuso de sustancias, autolesiones, falta de apoyo emocional y social, y utilizan términos muy explícitos de depresión y suicidio. También analizamos los perfiles de la depresión y los Trastornos de Conducta Alimenticia (TCA), muy vinculados a la ideación suicida.

¿Son parecidos?

En la depresión el perfil mayoritario también son mujeres, en este caso de menos de 29 años, que hablan de problemas de pareja, de familia, soledad, insomnio o consumo de antidepresivos. Y en los TCA, el 84% son mujeres de menos de 29 años -más de la mitad tienen menos de 19 años- que hablan de dietas veganas, ejercicio físico extremo, pérdida de calorías…

Una vez que los identifican, ¿cuál es el siguiente paso?

Lanzar campañas en Instagram y Facebook que llegan como anuncios de cualquier otro producto e incluyen teléfonos (el de la esperanza, el de prevención del suicidio) o contienen un enlace a un chat de WhatsApp donde te prestan apoyo emocional de modo gratuito las 24 horas. En la última campaña, que acaba de terminar, las líneas de chat se desbordaron en las dos primeras semanas, recibiendo consultas de toda España. Las nuevas generaciones prefieren desahogarse a través de un chat, así que nos adaptamos.

¿A cuántas personas han llegado las campañas?

El impacto depende de la financiación que logremos, ya que condiciona el tiempo de la campaña. Las dos primeras llegaron cada una a más de medio millón de personas, y esta última, que duró tres meses, esperamos que superase los dos millones de usuarios.

Las redes pueden ayudar.

Sí, las redes sociales y la salud mental parecen polos opuestos, pero la inteligencia artificial tiene un gran potencial para contribuir a la salud.

¿Falta educación para utilizarlas de forma adecuada?

Sin duda, evitaría muchos problemas que desde las familias, las escuelas y la sociedad en general se educase en un uso más sano. Para jóvenes y para mayores, porque todos hacemos un uso que no siempre es el más adecuado.

¿Cuáles serán los próximos pasos de STOP?

Querríamos volver a estudiar los perfiles, con nuevos datos, y refinarlos para que sean más precisos. También queremos extender más las campañas, mantenerlas a lo largo de todo un año, e implementar el proyecto en Latinoamérica.

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